Gran parte de Europa sufría esta semana las consecuencias de una intensa ola de calor, la segunda en menos de un mes, mientras Francia se preparaba a batir nuevos récords de temperatura y una masa de aire cálido se instalaba en una parte de España.
Este nuevo episodio canicular, excepcionalmente intenso pero más corto que el de junio, alcanzará su punto crítico el jueves.
En Francia, 80 departamentos estaban bajo vigilancia naranja por altas temperaturas, un récord. Los termómetros rozaban los 40°C el martes por la tarde en varias ciudades del país.
“Se esperan récords de calor hoy en el sur y el jueves en la mitad norte del país”, indicó a la AFP el meteorólogo François Jobard.
Los habitantes de los grandes núcleos urbanos, que sufren con más intensidad el calor, serán los más afectados. Burdeos, una aglomeración urbana del suroeste, batió esta tarde su récord de temperatura, con 41.2°C.
Las olas de calor serán cada vez más intensas y frecuentes debido al calentamiento global, advierten los científicos.
