Ocurrió el pasado 16 de abril en Ohio, Estados Unidos (EU): Steve Stephens manejaba su coche mientras se filmaba y se quejaba de su pareja y madre que lo habían “hecho como soy” y anunciaba que había cometido varias “atrocidades”. Luego se bajó del vehículo, tomó un arma y apuntó al rostro de un señor que por allí pasaba, Robert Godwin de 73 años, y unos instantes después detonó la pistola.
El video de la ejecución circuló velozmente por Facebook hasta que fue denunciado por su contenido.
Otro caso de imágenes violentas reproducidas en redes sociales se registró en junio de 2016 cuando Antonio Perkins, se encontraba en Chicago, EU, transmitiendo en directo en Facebook con un grupo de amigos y de pronto sonaron disparos que acabaron con la vida del joven de 28 años.
Y unos meses antes, en Francia, una joven de 19 años identificada como Oceane decidió quitarse la vida lanzándose contra un tren al no poder superar las secuelas de una violación. Lo hizo transmitiendo todo a través de la red social Periscope.
Son sucesos que han puesto sobre el tapete el debate sobre el control de contenidos dentro de cada red social y los riesgos consecuentes de herramientas que permiten comunicar en tiempo real, sin filtros.
Es otro de los frentes de batalla de las redes sociales y otras plataformas de internet, además de los comentarios o contenidos discriminatorios o la circulación de noticias o informaciones falsas.
Facebook, Google y el resto de gigantes de internet trabajan en posibles soluciones para cada caso.
VEA Nuevo frente de batalla en línea
