Estados Unidos devolvió a Colombia 38 piezas precolombinas que habían sido expoliadas durante décadas por un coleccionista privado, al que el embajador de Bogotá en Washington, Francisco Santos, calificó como un “Indiana Jones moderno” que tenía una suerte de museo en su casa. “Tenía miles de objetos, tenía un museo literalmente, y la mayoría de esos objetos eran de indígenas americanos”, contó el embajador al recibir 27 piezas de cerámica originarias del altiplano del departamento de Nariño, en la frontera con Ecuador, y de zonas del Caribe.
Durante la ceremonia en la capital estadounidense se restituyeron objetos como pocillos y vasijas, mientras que de forma simultánea otras 11 piezas más frágiles, entre ellas restos óseos, fueron entregadas en Bogotá.
En tanto, la ministra de Cultura de Colombia, Carmen Vásquez, dijo en el Museo Nacional en la capital colombiana: “Cuando el patrimonio se trafica ilegalmente, no solo se hace con los bienes materiales, sino también con sus valores, con su historia y con sus valores asociados. Perdemos la posibilidad de apreciar físicamente nuestro patrimonio”.
La funcionaria aseguró que este tipo de comercio ilegal “pone en riesgo” la historia de Colombia, al privar a las generaciones actuales y futuras de construir sus “valores” a partir del conocimiento de sus raíces y expresiones culturales. Los bienes fueron recuperados por la Oficina Federal de Investigación (FBI por sus siglas en inglés) tras recibir una denuncia de que el coleccionista privado Donald Miller en el estado de Indiana (centro-este) tenía miles de piezas de Colombia, China, Estados Unidos y Nueva Guinea obtenidas ilegalmente.
