Todo empezó hace 57 años, cuando la primera dama, Doña Cecilia Orillac de Chiari, reunió a un grupo de damas panameñas y miembros del cuerpo diplomático y consular a una tarde de té para recaudar fondos para comprar unas máquinas de coser y donarlas a un grupo de mujeres recluidas en un centro penitenciario para ayudarlas a salir adelante.
Así nace Caravana de Asistencia Social, Damas Diplomáticas y Panameñas, un grupo de más de 80 incansables mujeres que están dispuestas a unir sus esfuerzos para ayudar a Panamá, el país anfitrión de esta gran fiesta.
Ayudando a ayudar
“Fiesta Alrededor del Mundo es un evento gastronómico donde hay venta de artesanías y presentación de bailes típicos de los países participantes”, detalla Beatriz de Yee, presidenta de Caravana de Asistencia Social. Este año, con lo recaudado impulsarán la misión del programa El maestro en casa, del Instituto Panameño de Educación por Radio- IPER; que es facilitar la educación de jóvenes y adultos, con un sistema de educación a distancia, a través de emisoras privadas o gubernamentales en todo el país, que donan su tiempo aire para beneficio de sus oyentes y ayudarán a diferentes comunidades. Para las socias de Caravana de Asistencia Social, Damas Diplomáticas y Panameñas lo más importante es que ayuda a gran cantidad de personas que lo necesitan.

El evento
Fiesta Alrededor del Mundo empieza a las 12:00 p.m. y termina a las 8:00 p.m. La entrada cuesta tres dólares. La fiesta es un punto de encuentro donde “cada persona que asiste se siente en su país por un día, ya que en esos metros cuadrados de las Islas de Atlapa hay una conexión con las raíces de la tierra que lo vio a uno nacer”, cuenta Beatriz. “Ver a tantas personas que cooperan cocinando con esmero y orgullo a cambio de que los demás conozcan la cultura” y observar que asisten más de 5 mil personas, es el motor que mueve a las socias de Caravana de Asistencia Social, Damas Diplomáticas y Panameñas cada año para organizar este gran evento.
Este año, Beatriz de Yee se despide tras dos años de ser presidenta, y se va con la satisfacción de haber sido parte del engranaje de más de ochenta socias y de liderar una junta directiva que se encarga de coordinar en paz, armonía y solidaridad a tantas personas con diferentes culturas, religiones, ideas y creencias, todas unidas para ayudar a hacer un mejor Panamá, el país que les abrió la puerta.
