Así como ciertas personas coleccionan libros, discos o estampillas, la Universidad de Michigan colecciona videojuegos. Desde los antiguos como Pac-Man y Frogger hasta los modernos Call of Duty y Halo, unos 7 mil videojuegos están en la colección de esa casa de estudios ubicada en Ann Arbor, Michigan. “Es importante tener una colección como esta porque los videojuegos son parte de nuestra cultura contemporánea”, declaró Dave Carter, quien fundó en 2008 el Archivo de Videojuegos y Computadoras.
Carter se graduó de ingeniero electrónico, con especialidad en óptica y ondas de radio. Es un empedernido fan de los videojuegos y aún recuerda cómo le gustaba jugar el Atari 2600 cuando niño. La colección está abierta al público. Para ingresar, basta con dejar una identificación con la recepcionista y la historia de los videojuegos estará a su alcance.
Usualmente se le pide a los jugadores bajar el volumen de lunes a jueves, pero la norma no se aplica con tanto rigor los viernes. Ese día se permite usar uno de los títulos más populares: Super Smash Bros. La colección se financia mediante el Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Michigan, y tiene un presupuesto para comprar los videojuegos que vayan saliendo al mercado. Además acepta donaciones, que son aproximadamente la mitad de su contenido. Si bien sería magnífico tener todos los videojuegos creados en la historia, las limitaciones presupuestarias y la rapidez con que los juegos están saliendo al mercado hacen de ello un objetivo irrealizable.
