El arrendamiento de mascotas se ha vuelto popular entre la gente, pero ha suscitado denuncias de que ese tipo de práctica no se debe aplicar a seres vivientes que tendrían que ser devueltos a la fuerza en caso de falta de pago.
“Es algo nefasto”, se quejó Libby Post, directora ejecutiva de la Federación de Protección de Animales de Nueva York, que aboga en pro de una prohibición al arrendamiento de mascotas.
La práctica ha atraído el escrutinio de legisladores y activistas de protección de animales, desde que el año pasado empezaron a surgir versiones de prensa sobre denuncias contra Wags Lending, una tienda de mascotas en Nevada que fue pionera en esa táctica.
Desde entonces Nevada y California han declarado ilegal el arrendamiento de mascotas, y la legislatura neoyorquina está debatiendo leyes que declaren ilegal las transacciones comerciales “en que perros o gatos son usados como garantía”.
Un caso reciente fue el de Natalie Sullivan, una joven de 24 años que vive en Brooklyn. Según relató, ella y su compañera de habitación quisieron comprar una cachorrita que costaba mil 350 dólares. Como no podían pagar ese monto, el vendedor las convenció a firmar un contrato para pagar plazos. No fue hasta que llegaron a casa con su adorable perrita Jane que leyeron el texto cuidadosamente y se dieron cuenta que la perrita no sería realmente suya por dos años, y solo después de que pagaran casi 3 mil dólares más una tarifa de 275. A todas luces, si dejaban de pagar, la empresa podía venir y llevarse de vuelta a la perrita.
