El hecho de llevarse un cigarrillo a la boca e inhalar cerca de 7 mil sustancias químicas –de las que al menos 70 son cancerígenas– representa el factor de riesgo más importante para desarrollar cáncer.
Las estadísticas son testigos de ello, si se toma en cuenta que fumar algún producto de tabaco ha contribuido al 26% de todos los fallecimientos por cáncer en el mundo, y al 84% de los decesos por cáncer pulmonar en América Latina, un problema alarmante.
Así lo afirmó el oncólogo radioterapeuta peruano Luis Pinillos Ashton, presidente fundador de la Comisión Nacional de Lucha Antitabáquica de Perú, en Guadalajara, México, en el foro de periodismo científico en salud Roche Press Day.
En su intervención sobre el estado de la oncología en Latinoamérica, el médico señaló que en el continente viven unos 145 millones de fumadores de 15 años o más. De estos, dijo que el consumo de los productos de tabaco en adultos varía entre las diversas naciones: en Chile, el 35% de su población adulta fuma, y en Bolivia lo hace el 30%; mientras que la cifra es menor en países como El Salvador, donde la prevalencia de fumadores adultos está en el 11% de su población, y en Panamá, en 6.4%.
Pinillos Ashton añadió que las más altas tasas de consumo de cigarrillo en la región se presentan en las ciudades de Santiago, Chile (45%) y de Buenos Aires, Argentina (39%).
Impacto A LA SALUD
Cada año 6 millones de muertes ocurren en el mundo a causa del tabaco.
Desde 1964 hasta 2013, 20 millones 830 mil estadounidenses han perdido la vida a causa del humo del tabaco, refleja el informe The Health Consequences of Smoking –50 Years of Progress. Sobre esa cifra, el documento cita que “la mayoría eran adultos con un historial de fumadores, pero casi 2.5 millones fueron personas no fumadoras que murieron por falla cardíaca o cáncer pulmonar a causa de la exposición al humo de segunda mano. Otros 100 mil representan bebés que fallecieron por síndrome de muerte infantil súbita o por complicaciones de prematuridad tras haber nacido bajo peso u otras condiciones causadas por el tabaquismo parental, particularmente por la madre fumadora”.
En su intervención, Pinillos Ashton señaló que el cigarrillo es una forma de suicidio. “Son los siete centímetros más cercanos a la muerte”, destacó, y a pesar de ello, a muchos fumadores este hábito les resulta atractivo por su componente de nicotina que “lo hace adictivo”.
Sin embargo, su consumo es dañino debido a su contenido de diversas sustancias químicas, como el alquitrán (que lo hace carcinógeno), y el monóxido de carbono, que hace que se forme carboxihemoglobina (que impide que la sangre absorba oxígeno) en lugar de oxihemoglobina (hemoglobina oxigenada), “afectando la nutrición de oxígeno al cerebro, corazón y músculos”.
Su impacto negativo se ve principalmente en el sistema cardiovascular, neurológico, gineco obstétrico, respiratorio, genético, reproductivo y carcinogenético, recalca.
Hay más de 100 diferentes tipos de cáncer y, aunque no todos los produce el tabaquismo activo o pasivo, se conoce que al menos un 45% de las muertes por cáncer se pudo evitar si se hubiese modificado el hábito de fumar, indica la médica Nélyda Gligo, presidenta de la Coalición Panameña contra el Tabaquismo. Agrega que “en la actualidad, los cánceres de pulmón y vías respiratorias superiores están directamente relacionados con el tabaquismo”.
