Un grupo de jóvenes mosquitos machos vive en un laboratorio a las afueras de Viena, totalmente inconscientes del destino que les espera: van a ser esterilizados con el uso de radiación para mermar la cantidad de insectos que transmiten enfermedades como el virus del zika.
La Agencia Internacional de la Energía Atómica es el organismo que trabaja en esta técnica de esterilización de insectos en su laboratorio de la localidad de Seibersdorf, a 35 kilómetros al sur de Viena.
La idea parece simple. Los machos esterilizados pero todavía ávidos de sexo son soltados en zonas específicas, con la misión de seducir a las hembras. La cópula, infértil, lleva entonces a un proceso natural de extinción.
Sin embargo, la implementación del plan es más complejo, ya que requiere primero aislar a los machos de las hembras para poder esterilizarlos con el uso de la radiación cuando están en un estado larvario.


