Hoy es “Premium Friday” en Japón, una campaña gubernamental para incitar a las hordas de “salarymen” extenuados por horas extras a salir temprano de la oficina y disfrutar de la vida.
Unos de compras, otros de copas o quizá meditando como el primer ministro. Y es que el último viernes de cada mes podrán salir de la oficina a las tres de la tarde.
El mismísimo primer ministro Shinzo Abe se apuntó tomándose la tarde para una meditación zen en un templo de Tokio.
Maki Suzuki, de 34 años, pasó la suya en un museo con unos colegas y luego se fue de cena. “No forma parte de nuestra cultura tomarse vacaciones largas”, declara esta empleada del grupo de bebidas Suntory Holdings.
“Es demasiado difícil, pero librar una tarde entra dentro de lo posible”.
La iniciativa se propone estimular la tercera economía mundial y, de paso, contribuir a cambiar la forma de trabajar de los japoneses.
Actualmente el valor de un empleado se mide por el número de horas de trabajo.
Las empresas no han desperdiciado la ocasión para hacer negocio. Algunos con ofertas de viaje de fin de semana, menús especiales en los restaurantes e incluso fletando un tren especial para una excursión de varias horas regada con alcohol.
Otros propusieron descuentos para inscribirse en un servicio de encuentros o hacerse una prueba de detección de cáncer. Pero muchas empresas siguieron con la rutina como si nada, saliendo de la oficina a horas avanzadas de la noche.
