Si usted está buscando mejorar su práctica de yoga, intente perfeccionar la postura del camello o la ustrasana. A caballo.
Si eso no le es suficiente como desafío, puede entonces probar hacer la postura del árbol o la del águila o un split de pie, balanceándose sobre un hermoso semental lusitano.
Sorpresivamente, el yoga sobre caballos no es un fenómeno nuevo. Pero ha sido limitado por mucho tiempo a la práctica privada o enseñado solo en retiros dedicados a esta práctica, en lugares que no son muy lujosos. Ahora este servicio lo ofrece la entusiasta ecuestre y del yoga Laura García en La Donaira, uno de los nuevos eco-resorts más bonitos de España, dos horas al noroeste de Marbella, en el límite del Parque Natural Sierra de Grazalema.
Las habitaciones van desde 280 dólares y todo, excepto las actividades, está incluido; una sesión de una hora de yoga a caballo le costará alrededor 65 dólares por persona. En otras palabras, ahora es posible incursionar en la práctica del yoga a caballo sin soltar las riendas de todas sus vacaciones, si es que tiene las agallas para intentarlo.
Manuel Rosell, el dueño de La Donaira, explicó que traer esta práctica a su propiedad no fue sencillo. “Me tomó año y medio encontrar a un maestro que no fuera un mentiroso”, le dijo a Bloomberg, explicando que le gusta tomarse el tiempo necesario para buscar cualquier producto para su propiedad —ya sea un colchón orgánico o un proveedor turístico— todo esto con el fin de crear la experiencia perfecta para sus clientes.
Encontrar el maestro correcto no es el único desafío al momento de ofrecer clases. Los caballos tienen que tener un temperamento ultracalmado, por lo que La Donaira cuenta con la ayuda de un encantador de caballos profesional.
Para la mayoría de los hoteles, contratar un instructor de yoga a caballo y un encantador de caballos resulta imposible —sin importar la tarifa de las habitaciones— pero en La Donaira esto tiene mucho sentido. La propiedad tiene un fuerte enfoque ecuestre, con 70 lusitanos purasangre que deambulan libremente por esta propiedad de 2.42 kilómetros cuadrados.
Rosell afirma que esa fue la primera raza que pudo ser domesticada, lo que la hace una buena compañía y fáciles de entrenar.
En La Donaira no solo son compañeros de yoga, también se utilizan para exhibiciones y en las prácticas de cultivo de rotación.
De acuerdo con Rosell, la práctica equina se ha convertido en un punto de venta para reuniones de empresas y, curiosamente, también para mujeres escandinavas de mediana edad, que suelen tomar largos descansos (solas o con amigas) para disfrutar de una escapada sana y libre de cónyuges.
“Somos un destino exótico, pero dentro de Europa”, explicó. No todos los participantes del yoga a caballo deben ser expertos. De hecho, la práctica puede adaptarse a la gente que es nueva en este tema.
Laura García, la instructora de La Donaira, de 32 años, se enfoca en una corriente de yoga llamada Kundalini, que consiste en las tradicionales asanas y largas sesiones de meditación. Los principiantes pueden practicar sin llegar a montar al animal, pero García dice que ella anima a los clientes a maximizar su experiencia con el caballo.
Aun si tiene cero experiencia, ya sea montando o con el yoga, dice, usted puede pasar la mitad de una clase de una hora sobre el caballo y seguir sintiéndose cómodo. En última instancia, dice Rosell, el yoga a caballo se trata tanto de una emoción como de conectar con la naturaleza.

