“Mis compañeros americanos, ha sido el honor de mi vida servirles como la Primera Dama de los Estados Unidos”. Así comenzó su video de despedida Melania Trump, horas antes de irse definitivamente de la Casa Blanca junto con su esposo, el saliente mandatario estadounidense Donald Trump.
Si bien ella estuvo en el ojo del huracán durante los cuatro años de la administración Trump, desde finales de 2020 y en los primeros días de este año lo estuvo aún más. Primero, por la negativa de su esposo a aceptar los resultados electorales del 3 de noviembre y, luego, por el asalto al Capitolio en Washington el pasado 6 de enero, por parte de simpatizantes de Trump.
Ella condenó la violencia pero, al mismo tiempo, se dijo víctima de ataques personales basados en “falsas acusaciones”. Los comentarios en su contra llegaron después de guardar un inicial “silencio ensordecedor” por el ataque, lo que causó la consternación de quienes fueran sus asesores.
Recibimiento a la nueva primera dama
Al igual que su esposo, Melania Trump romperá una tradición hoy. No recibirá en la Casa Blanca a su sucesora, la esposa del presidente electo de Estados Unidos, Jill Biden. Esto dista en mucho de un ambiente de traspaso de mando, que siempre se caracterizó por la cordialidad y la amabilidad entre las pasadas y presentes primeras damas de Estados Unidos.
Este último episodio es uno de muchos que la pusieron en el centro de la controversia. Otro fue cuando, en 2018, visitó un centro de niños migrantes separados de sus padres producto de la cuestionada política migratoria de Donald Trump mientras vestía una chaqueta que en la parte de atrás tenía el mensaje: “I really don’t care, do u?”, (A mí no me importa, ¿a tí?, en español).
La popularidad de Melania Trump registró un descenso histórico —de acuerdo con una encuesta realizada por la cadena CNN— con un nivel desfavorable del 47% solamente comparado con una de sus predecesoras, Hillary Clinton, quién hasta el momento era la única primera dama que tenía un amplio nivel de desaprobación (del 39%) cuando abandonó la Casa Blanca en 2001.

Su gestión
Su primera gran iniciativa como primera dama empezó en 2018 bajo el nombre de “Be Best” (Sé mejor, en inglés), que instaba a los ciudadanos estadounidenses a respetarse los unos a los otros a pesar de las diferencias, y concentrarse en aquello que los une.
El programa fue recibido en ese entonces con ironía dado que mientras que la primera dama estrenaba esta iniciativa, su esposo se dedicaba a promover la división y mofarse de sus enemigos políticos por medio de Twitter.
Otra de las cosas por las que se puede destacar a la primera dama saliente es por sus visitas tanto al Ejército estadounidense como a niños pacientes de cáncer y aquellos que se encuentran albergados en centros de acogida.
“Aunque ellos combaten este tipo de enfermedades o enfrentan retos, ellos traen una sensación de alegría a todos aquellos que los conocen”, dijo Melania Trump en su video de despedida.
Ella también tomó como una bandera de su gestión la lucha contra los opiáceos, que es uno de los problemas más significativos que enfrenta la sociedad estadounidense, y la lucha contra el ciberacoso a los menores de edad.
“Cuando miro a todas esas experiencias significativas, me siento honrada por haber tenido la oportunidad de representar a una nación con gente tan amorosa y generosa”, dijo en el video.
De acuerdo con el diario The New York Times, Melania Trump también deja una estela dentro de la Casa Blanca, ya que hizo algunos cambios en la decoración con el fin de hacer de esta famosa residencia un lugar más acogedor para la Primera Familia de Estados Unidos.
Entre las renovaciones están la restauración de un elevador, la renovación del empapelado de las paredes del comedor presidencial y la renovación del famoso jardín de rosas, realizado en medio de la pandemia.
