“Ya no estamos alquilando películas...”. Una vez pasan por la entrada del Blockbuster de calle 50, a los clientes se les informa que no podrán llevar nada en calidad de préstamo. A muchos el semblante de desconcierto les dura lo que tardan en entender la situación: todo está en remate, la tienda va a cerrar. No vieron afuera el enorme cartel que anuncia la clausura del videoclub.
Idénticos letreros han colgado de las fachadas de las sucursales de Blockbuster de Villa Lucre y plaza Tocumen, las últimas de las 14 que llegaron a operar la franquicia en Panamá desde la década de 1990.
Algunos clientes dan media vuelta, se retiran con las manos vacías y resignados. Otros pasan y buscan por horas los títulos de su interés para aprovechar los descuentos por liquidación.
Con la salida de Blockbuster, los clubes de alquiler de DVD/blu-ray que resisten en la ciudad capital casi se podrían contar con los dedos de una mano.
El fin de Blockbuster en Panamá se sentía cerca desde que en 2010 la casa matriz en Estados Unidos anunció su quiebra y paulatino cierre de videoclubes, que llegaron a ser unos 8 mil en 30 países, según datos de la compañía.
En 2004 intentaron subirse al tren del alquiler digital, pero no resultó.
En sus buenos tiempos, Blockbuster Panamá registraba al año unos 2 millones de alquileres y vendía alrededor de 500 mil copias, detalló a La Prensa en 2011 David Mizrachi, gerente de la cadena.
Ahora la nostalgia se respira en la agónica sucursal de calle 50 con vitrinas semivacías, sin lo mejor y peor que ofrece el mundo del cine. Con el fin de la mayor cadena de tiendas de alquiler en el país, prácticamente se acaba la tradición de ir a alquilar películas al videoclub, costumbre que tuvo su génesis en la antigua Zona del Canal.
