La cinta española Entre dos aguas conquistó la Concha de Oro a la mejor película en el Festival de Cine de San Sebastián, en una noche en la que también brilló el cine argentino con tres premios para la película Rojo de Benjamín Naishtat, incluyendo a mejor director, actor (Darío Grandinetti) y fotografía, y el premio Horizontes a la mejor película latinoamericana para Familia sumergida de María Alché.
La Concha de Plata a la mejor actriz fue para la noruega Pia Tjelta por su trabajo en la película Blind Spot, en la que encarna a la madre de una adolescente que intenta suicidarse.
Entre dos aguas, de Isaki Lacuesta, es la continuación de La leyenda del tiempo, una película de 2006 que se adentraba en la vida de Isra y Cheíto, dos hermanos de etnia gitana. Es una narrativa de redención personal cuya mirada “íntima” y “compasivo retrato social” fueron valorados por el jurado presidido por el director estadounidense Alexander Payne, que apreció una cinta ambientada en Andalucía pero que ofrece lecciones universales.
“Al final, todos los seres humanos somos parecidos. Seas de Cádiz, de Girona o de Ohio, no somos tan distintos”, dijo Lacuesta en su comparecencia.
Es la segunda Concha de Oro para el director, que en 2011 se hizo con este galardón por Los pasos dobles.
Rojo, estrenada recientemente en el Festival de Cine de Toronto, es la más reciente cinta de Naishtat, uno de los realizadores más destacados de la última hornada de directores argentinos.
Está ambientada en 1975, en ciernes del golpe de Estado que dio comienzo a la dictadura de este país, en un pequeño pueblo en el que, por encima de las historias personales de cuatro protagonistas, asoma el tenso contexto político de la época.
Naishtat, invitó a ver el filme “como una forma de conocer el pasado a través de la historia reciente”.
