Una exposición de 33 obras intenta construir la imagen de quien fuera Servando Cabrera Moreno (1923- 1981), artista plástico, maestro y coleccionista cubano, en una inédita conjunción de sus pinturas, la mitad de ellas traídas desde el Museo Biblioteca que lleva su nombre en la ciudad de La Habana, añadidas a otra colección privada e íntima, poseída por la fundación panameña Los Carbonell.
La galería de arte NG, en la avenida Balboa, alberga las obras que identifican a “uno de los grandes exponentes de la pintura del siglo XX en Cuba”, apostilla Rigoberto Otaño, uno de los curadores locales para la exhibición titulada “Sin embargo es la vida.
El peso de la obra de Cabrera Moreno recae en sus pinturas eróticas enfocadas en cuerpos varoniles. El artista se reconoció homosexual, por lo que en su época - situada al inicio de la revolución cubana- fue rechazado y sus obras contracorriente fueron desacreditadas o censuradas por el círculo de artistas de su tiempo.
En una primera sección de la galería NG, dispuesta en la planta baja, se recrean atmósferas de los espacios en los que cohabitaba Cabrera, un enamorado del coleccionismo, quien convirtió su hogar en un depósito de objetos de valor.
“Solía ir al mercado y seleccionaba solo las piezas -de arte decorativo y popular- que tuviesen un valor documental y así fue convirtiendo su casa en un museo”, describe la curadora cubana Neida Peñalver, quien ha venido del Museo Biblioteca Servando Cabrera Moreno para darle una lectura más amplia a la obra y vida del maestro.

Buena parte de sus cuadros, con pinturas de hombres y mujeres de lánguidas miradas- sello característico para representar a las habaneras y guajiros- reposan en los tramos de paredes iniciales de la galería. La exhibición, instalada hasta el 5 de marzo, va ofreciendo, según se avanza, un recorrido por diversas etapas del artista, desde sus inicios en la academia, pasando por la abstracción, la épica, el expresionismo, los rostros de la gente de la campiña cubana y sus polémicos corporales eróticos, que fueron la culminación de su andadura artística.
Estas últimas pinturas -dispuestas en la planta alta del local- se representan por medio de cuerpos desnudos al borde del placer; siluetas sudorosas, entrelazadas, en tensión, cuyas venas sublevadas recorren como ríos caudalosos la piel de las fornidas anatomías; en fin, cuadros que fueron reservados para el final del recorrido, pues los curadores con un propósito firme pretenden destacar todo su proceso previo.
CHARLAS DIDÁCTICAS
La galería ofrece dos talleres gratuitos con Peñalver y Patricia Sera, esta también especialista enviada de La Habana.
Una de las charlas está dirigida a estudiantes hoy, a partir de las 2:00 p.m., y para los adultos es mañana viernes en el mismo horario.
La intención es “hacer honor a Servando, artista incomprendido en su momento, que se preocupó por transmitir el conocimiento”, apunta Peñalver, también coautora de la obra Mírame Así. Habaneras y guajiros donde se estudian los patrones alejados de la masculinidad y feminidad en sus cuadros.
