Los 88 miembros de la Asociación de Prensa Extranjera en Hollywood demostraron el pasado domingo que les gustan las películas extremas.
Las estatuillas entregadas en Los Ángeles recayeron en producciones que cuentan historias que son todo menos de una aburrida rutina.
El mejor drama fue para 12 años de esclavitud, de Steve McQueen, sobre un hombre negro libre que termina siendo esclavo.
La gran estafa americana, de David O. Russell, obtuvo el aparte de comedia o musical y es sobre estafadores que no le temen a la ley.
Alfonso Cuarón gana como director con Gravedad, una claustrofóbica odisea sobre dos astronautas varados en el espacio sideral.
Matthew McConaughey y Jared Leto dominaron las categorías de actor principal dramático y secundario, respectivamente, por sus labores en Dallas Buyers Club. El primero interpretó a un drogadicto y promiscuo, y el otro a un transgénero. Ambos sufren de sida.
Leonardo DiCaprio se quedó con mejor actor de comedia o musical por encarnar a un mujeriego, drogadicto y egoísta corredor de bolsa de Nueva York en El Lobo de Wall Street, de Martin Scorsese.
Amy Adams entra en la piel de una stripper que se hace pasar como una aristócrata británica en La gran estafa americana. ¿Recompensa? Mejor actriz principal en una cinta cómica.
Jennifer Lawrence es amiga de mafiosos y una manipuladora en La gran estafa americana. Fue la mejor actriz de reparto.
En Blue Jasmine, de Woody Allen, Cate Blanchett es Jasmine, una adicta a los antidepresivos que añora sus días de mujer acaudalada. Fue la mejor actriz principal en un drama.
