La leche de origen animal y su variedad de alimentos derivados son altamente nutritivos y pueden desempeñar una función importante en las dietas de niños y adultos, destaca la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe Nutrición humana en el mundo en desarrollo.
De hecho, los lácteos “tienen un enorme potencial para mejorar la nutrición y los medios de subsistencia de cientos de millones de personas pobres de todo el mundo”, según el libro La leche y los productos lácteos en la nutrición humana, presentado en 2013.
“Los Gobiernos deberían invertir más en programas para hacer que la leche y los productos lácteos estén disponibles para las familias pobres y que les ayuden a producirlos en casa”, destaca este documento avalado por la FAO en favor de este alimento que hoy, 1 de junio, celebra su Día Mundial.
Aportes nutricionales
La leche de vaca es rica en caseína y lactoalbúmina, proteínas de alto valor biológico, son sus constituyentes más importantes.
El carbohidrato de la leche de vaca es el disacárido lactosa y cuenta con grasa en forma de glóbulos finos, con un alto contenido de ácidos grasos saturados, detalla la organización de Naciones Unidas.
“La leche es también una excelente fuente de riboflavina y vitamina A, buena fuente de tiamina y vitamina C, pero es pobre en hierro y niacina”, agrega la investigación.
“Hay evidencias que sugieren que la leche y los productos lácteos tienen un papel en prevención de las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta, como la diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer”, resaltó, por su parte, Ellen Muehlhoff, una experta en nutrición de la FAO y además una de las autoras del informe La leche y los productos lácteos en la nutrición humana.
Por su lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que en los casos de un consumo excesivo de lácteos de vaca (más de dos porciones por día) o demasiado precoz, como reemplazo de la leche materna, “supone una carga excesiva para el organismo”.
Leche de...
Cuando se habla de leche para el consumo del ser humano, se suele pensar de inmediato en la leche de vaca, pero alrededor del mundo se consume leche de otros animales, destaca el citado texto de la FAO y enumera la de búfalo, cabra, oveja, reno, alce, llama, burro, yak y camello.
“Existe un amplio margen para el desarrollo de otras especies lecheras, en particular cabras, que son más fáciles de mantener que el ganado vacuno y aumentan significativamente el acceso a la producción láctea de las familias rurales pobres”, dijo Anthony Bennett, uno de los autores de La leche y los productos lácteos en la nutrición humana, durante la presentación de la obra.
“En Sudamérica, por ejemplo, llamas y alpacas no han sido criadas históricamente por su leche, pero pueden suponer un recurso alimentario y económico valioso para las personas que viven en las zonas montañosas de la región (...). La leche de algunas de las otras especies lecheras infrautilizadas tiene también particulares beneficios nutricionales. Por ejemplo, los perfiles de proteínas de la leche de yegua y burro pueden hacerlos más adecuados para entre el 2% al 6% de la población alérgica a la leche de vaca. La leche de renos y alces tiene una consistencia cremosa y es muy rica en grasas y proteínas. También contiene menos de la mitad de la lactosa presente en la leche de vaca y puede proporcionar una fuente alternativa de productos lácteos para las personas intolerantes a la lactosa”, afirma la publicación.
A pesar de la variación en la composición de la leche en los diversos animales, toda leche es rica en proteínas y otros nutrientes y constituye un buen alimento para los seres humanos, concluyen.



