Los miembros del colectivo Medio Mundo Gestión Cultural hacen teatro porque confían en que el arte salva el alma de toda la humanidad. Siempre ha sido así, en opinión de su directora, Jimena Márquez. Por eso, esta agrupación uruguaya hace su trabajo porque sabe que las manifestaciones artísticas han cumplido la amorosa y revolucionaria función de concienciar a todos los integrantes de la sociedad global.
América Latina, entre la decadencia y esperanza
Esta pieza tiene como eje los sentimientos del alma humana, centrados en el lítost, palabra checa que indica el momento en que nos hacemos conscientes de la propia decadencia.
Preguntada la directora Jimena Márquez si la sociedad de nuestra región está lejos o cerca de la decadencia, responde que como “todo en el mundo, hay dos vertientes, una que se encamina a la decadencia, y otra que no y se levanta en revueltas o en la poesía, pero esa es la historia de la dialéctica”.
No siente que Latinoamérica esté cerca de una decadencia a niveles drásticos, “porque ante todo surgen y han surgido revoluciones, enormes y mínimas. Entiendo que el concepto de decadencia es personal y que lo considerado decadente por mí puede ser considerado un estado ideal por otro y en ese caso, la tolerancia es lo único que nos puede salvar”.
Si se pasa al terreno de lo personal, considera “muy peligroso el despiadado avance de la derecha en el contiente, pero confío en la resistencia, en el arte y en las revoluciones”.
