La historia de la plaza de Santa Ana comienza con un espacio baldío, que a mediados del siglo XIX se convierte en un mercado. Con el paso del tiempo adquirió un rostro más cosmopolita, aunque nunca abandonó su lado comercial: había restaurantes, hoteles y almacenes, incluyendo el segundo teatro más importante de Panamá, el teatro Variedades, que luego se convirtió en uno de los primeros cines junto con el teatro El Dorado.
Cuestión de épocas
El teatro Variedades fue considerado el segundo en relevancia, después del Teatro Nacional. El dueño original fue Tomás Arias, del Gobierno Provisional de 1903.
La construcción comenzó en 1910, bajo las instrucciones del arquitecto Paul Chatagnon, procedente de Lyon, Francia, quien diseñó el teatro Variedades, edificios gubernamentales en Colón y Panamá y residencias en la ciudad. Llegó al país con la Compañía Universal del Canal Interoceánico de Panamá.
El periódico Star & Herald vaticinó que el teatro Variedades sería uno de los edificios más finos que adornarían la ciudad en crecimiento que era Panamá.
El teatro alcanzaba los requerimientos deseados para la presentación de cualquier evento. En el interior tendría una sección para la orquesta, un anfiteatro, una galería y un balcón.
Este se edificó con concreto reforzado y columnas de hierro. La madera revestía el piso, las escaleras y algunos detalles. Las decoraciones fueron importadas de Francia.
El edificio de tres pisos tenía capacidad para 800 personas cómodamente o hasta mil, de ser necesario.
El teatro Variedades fue inaugurado el 1 de septiembre de 1912 en Santa Ana, el mismo día que murió el arquitecto Chatagnon.
Por los próximos 30 años, el teatro fue sede de muchos espectáculos. Compañías de teatro conocidas alrededor del mundo utilizaron las instalaciones, al igual que artistas, musicales, conciertos y orquestas.
Lola Flores, cantante andaluza y bailadora de flamenco, se presentó varias veces en el teatro Variedades, al igual que muchos artistas mexicanos y cubanos de renombre.
En este teatro, las compañías que actuaban se presentaban después de su temporada en el Teatro Nacional, ofreciendo precios más bajos a sus espectáculos.
El teatro Variedades vivió su época de esplendor hasta mediados del siglo XX.
Cine Variedades
Para finales de 1940, las presentaciones artísticas comenzaron a declinar y el teatro pasó a ser un cine, aun conservando sus funciones de “teatro”. También se utilizó para convenciones políticas, graduaciones escolares y reuniones cívicas de varias organizaciones de la ciudad.
Tenía acondicionadores de aire y pasillos extensos donde había dos quioscos: uno que vendía confite, hielo loco y algodón de azúcar, y otro que ofrecía salados, palomitas de maíz, hot dogs, entre otras cosas.
Películas clásicas protagonizadas por Frank Sinatra, John Wayne, Sophia Loren, Clint Eastwood, Silvana Mangano y Elizabeth Taylor fueron exhibidas por precios entre 25 centavos y 1 dólar.
Cuatro veces al mes tenían rifas en sus “noches de Wahoo” o “noches de banco”, donde los espectadores podían ganar dinero desde 25 hasta 50 dólares.
Cinema Olympia estaba a cargo del teatro, presentando cortos, con música en vivo, avances de otras películas y episodios de series. También tenían cortos silentes donde reproducían películas del cómico Charlie Chaplin en blanco y negro.
Hay que mencionar que a finales del siglo XX, en la decadencia de su época de gloria, también presentaban películas más atrevidas, como en la mayoría de los cines, traídas de Francia, en las que había escenas de striptease.
A diario se llenaban las salas de cine hasta que, con el tiempo, fue cayendo en desuso. Su interior se derrumbó y hoy guarda, silencioso, su pasado glorioso.






