Confusión, difamación, manipulación y, sobre todo, desinformación. Las consecuencias que generan las historias o noticias falsas en internet han activado la alerta de varios de los pesos pesados del mundo tecnológico.
Fue el caso de Apple, cuyo director general, Tim Cook, dijo lo siguiente a las agencias internacionales: “Las empresas tecnológicas tenemos que crear herramientas para ayudar a reducir el volumen de noticias falsas sin pisotear la libertad de expresión ni la libertad de prensa”.
Mientras que Mark Zuckerberg, padre de Facebook, en una reciente entrevista con la BBC, apuntó: “La precisión de la información es muy importante (...). Hemos progresado en combatir esto de la misma forma que lo hacemos con el spam, pero tenemos todavía trabajo por hacer. Estamos procediendo con cuidado porque no siempre hay una línea clara entre la mentira, la sátira y la opinión. En una sociedad libre, es importante que la gente tenga el poder de compartir su opinión, aunque otros piensen que están equivocados”.
Y añadió: “Atravesamos un periodo en el que, por desgracia, los que tienen éxito son los que se esfuerzan por lograr el mayor número de clics posible, y no los que intentan transmitir la verdad. Eso destruye el cerebro de la gente”.
Por su parte, Google, el rey de los buscadores en internet, ha tomado medidas contra las páginas que empiezan la difusión de fake news como bloquearles la publicidad y permitir que los usuarios puedan reportar una noticia falsa cuando la identifican.
En otros casos, un medio informativo como el diario español El País creó el blog “Hechos” para reunir todas las noticias falsas que provocaran confusión y poder desacreditarlas en un mismo espacio.
MÁS OPINIONES
Hace unos días en Viena, autoridades como Naciones Unidas, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, la Organización de Estados Americanos y la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, adoptaron la Declaración Conjunta sobre Libertad de Expresión y Noticias Falsas, Desinformación y Propaganda con la meta de defender la libertad de expresión.
El documento cita que “las prohibiciones generales de difusión de información basadas en conceptos imprecisos y ambiguos, incluidos ‘noticias falsas’ o ‘información no objetiva’, son incompatibles con los estándares internacionales sobre restricciones a la libertad de expresión”.
La declaración nace por la “creciente propagación de la desinformación (a veces referida como noticias ‘falsas’ o fake news) y la propaganda en los medios tradicionales y sociales, impulsada tanto por Estados como por actores no estatales, y los diversos perjuicios a los cuales contribuyen en parte o de manera directa”.
Añadieron que “algunas modalidades de desinformación y propaganda podrían dañar la reputación y afectar la privacidad de personas, o instigar la violencia, la discriminación o la hostilidad hacia grupos identificables de la sociedad”.
Un reporte de la BBC recomienda seguir estos pasos para no dejarse llevar por una historia falsa o al menos dudar cuando se tenga un posible caso en frente: verificar si la página web en la que se origina la “información” es conocida y confiable; si la noticia hace mención de datos de entidades oficiales; comprobar si ese material ya lo ha compartido esa institución en un portal o en su cuenta de redes sociales oficial, y apelar al sentido común y hacerse la pregunta: ¿No es esto demasiado extraño como para ser real?
