La música no es solamente el sonido que emana de un instrumento, sino también el espacio de silencio que se abre entre cada uno de esos sonidos.
Las palabras italianas rumore y silenzio significan en castellano “ruido” y “silencio”, dos elementos musicales que el percusionista panameño Carlos Camacho, de 24 años, ha añadido a sus instrumentos de percusión.
Este 17 de junio Camacho, junto al pianista turco Erberk Eryilmaz, presentará el concierto de música de cámara para percusión y piano titulado “Rumore e silenzio”, en el teatro Anita Villalaz.
“La razón del título de este concierto es porque, igualmente, es el nombre de una pieza que se interpretará, compuesta por Sofía Gubaidulina, una de las compositoras más importantes de la escena musical rusa después de Dimitri Shostakovich”, afirma Camacho, quien tendrá en el escenario más de 60 instrumentos, desde los más convencionales, como la marimba, vibráfonos, campanas tubulares y crotales, hasta los más improvisados, como botellas, rines de carros, cencerros y silbatos.
El repertorio también contará con la pieza Rapsodia panameña, de Roque Cordero, en la que Camacho hizo la primera adaptación en marimba; así como obras de Wolff, Feldman, Garland, Kim y Quintero.
“Rumore e silenzio” se presenta a beneficio del primer festival de percusión que Camacho aspira a realizar como presidente del capítulo de Panamá del Percussive Arts Society (PAS), asociación global a la que recientemente Camacho ingresó como uno de sus representantes más jóvenes.
“La Sociedad de Artes Percusivas es una organización con más de 50 años y ha sido la fuente de referencia en la percusión para todos los artistas, aficionados, estudiantes y todos aquellos que quieren saber más de este instrumento”, explica Camacho, quien posee una licenciatura en percusión del Sam Houston State University y una maestría en este mismo instrumento del Carnegie Mellon University, de Pittsburgh, Estados Unidos (EU).
Con más de 7 mil miembros, 50 capítulos en EU y 29 capítulos adicionales alrededor del mundo, “Panamá se convierte en el primer país centroamericano y el quinto latinoamericano en contar con un capítulo de PAS”, asegura el músico.
Camacho aspira a que este capítulo, “aparte de beneficiar a sus miembros, brinde información de actividades y conciertos, seminarios, talleres, competencias y posibilidades de beca”.
“Queremos empapar a la comunidad de esta cultura”, propone, “promover la ejecución y el estudio, la educación, investigación y conciertos de grandes percusionistas, ya que no es algo que se acostumbra en Panamá”.
“PAS-Panamá es una organización sin fines de lucro. El PAS principal -con sede en EU- nos dará subvenciones para realizar actividades, como el ´Day of percussion´ y eventos alusivos a estos instrumentos”, apunta.
Los boletos de “Rumore e silenzio” estarán de venta en taquilla a 25 dólares y 10 para estudiantes.
