La Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R. (Binal) cumple hoy 11 de julio su aniversario 78, en plena preparación de los protocolos de higiene y seguridad para cuando llegue el momento de retomar los servicios, a la vez que dedican esfuerzos para conservar las colecciones de la institución, mientras avanza la pandemia.
El restablecimiento de las funciones de la Binal se organiza siguiendo los lineamientos establecidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas, detalla María Magela Brenes, directora general de la Binal y destaca que el trabajo lo desarrolla la Dirección Técnica de la Biblioteca Nacional, en conjunto con la Coordinación de Bibliotecas Públicas y los bibliotecarios en todo el país.
Será necesario adecuar mostradores de las bibliotecas, los libros que sean donados deben entrar en cuarentena igual con el depósito legal y se restringirá el número de usuarios presenciales por salas, además de promover el uso de recursos digitales de las bibliotecas. “Son nuevas modalidades que esperamos los usuarios de las bibliotecas las entiendan y acepten por el bien de todos”, anota Brenes.

Las dificultades
Durante estos meses de pandemia, el principal problema para la Binal ha sido atender problemas con el deterioro del edificio, cerrado desde marzo.
Se han registrado fallas eléctricas, filtraciones de agua y hasta voladuras de techo “sin poder lograr salvoconductos para las tareas mínimas de mantenimiento”, detalla Brenes.
No obstante, el Despacho de la Primera Dama y la administración del Parque Omar, donde está ubicada la Binal, les brindaron apoyo en esta situación, añade la directora.
Las colecciones “no sufrieron mucho” aclara Brenes y extiende: “Estamos en labores de limpieza de las mismas y desinfección de los espacios”.

Rumbo a ocho décadas
¿Cuáles son los retos de la Binal en las cercanías de cumplir 80 años? Brenes responde que “el único reto es lograr del Estado un presupuesto suficiente y cónsono con la importancia de esta institución sede del patrimonio documental de Panamá y regente de un sistema de bibliotecas públicas en todo el país”.
Esto permitiría, explica Brenes, “completar proyectos como la digitalización de toda su colección de periódicos, la creación de un verdadero centro de conservación documental, la permanente recuperación de material documental panameño y el fortalecimiento de las bibliotecas públicas para que se conviertan en centros modernos de información en sus comunidades, de desarrollo cultural y educativo y no simples salas de lectura”.
El presupuesto anual de la Binal cuenta con una partida estatal a través del Ministerio de Educación para gastos determinados y el resto de los fondos los busca y gestiona la Fundación Pro Biblioteca Nacional.
