La Navidad de 2012 llega antecedida de una polémica cortesía del libro La infancia de Jesús, de Benedicto XVI, presentado en noviembre pasado.
Cuando se difundió que la nueva obra del líder de la Iglesia católica decía que “en el Evangelio no se habla de animales en el lugar donde nació Jesús”, saltaron decenas de interpretaciones y la controversia quedó servida. “Benedicto quita al burro y al buey del nacimiento”, titularon medios en todo el mundo.
¿No había un burro ni un asno al lado del niño Dios? Entonces, ¿es un error colocar animales en los nacimientos? ¿El famoso burrito sabanero está basado en una mentira? Estas y muchas otras preguntas corrieron rápidamente por el universo de las redes sociales, ingrediente extra moderno para cualquier tema polémico.
Según reportó la agencia EFE, La infancia de Jesús apunta que detalles, como el nacimiento de Jesús en un pesebre, dieron pie a “lagunas” que se alimentaron rápidamente por la iconografía cristiana y, de allí, la consolidación hasta hoy de las figuras del burro y del asno al lado del niño Jesús.
¿Se seguirá colocando a los animales en los nacimientos? Los consultados dicen que sí.
