Gabriel Birnbaum no aparta la vista del ordenador, absorto en una misión gigantesca: definir las palabras en hebreo aparecidas a lo largo de los milenios, desde la Biblia y los pergaminos del Mar Muerto hasta el argot contemporáneo.
Con gafas, dos bolígrafos en el bolsillo de la camisa y una kipá negra en la cabeza, este investigador participa en el proyecto de diccionario histórico de la Academia de Israel para el hebreo, lanzado en 1959.
La obra tardará años en terminarse. Será un instrumento esencial para profesores universitarios, escritores y lingüistas.
A finales del siglo XIX, el hebreo resucitó como lengua vernácula tras su uso como lengua de culto durante mil 700 años. “Hacemos algo muy importante por el pueblo judío”, explica Birnbaum a la AFP, en su oficina de Jerusalén. “Pero también para la lingüística en general porque en sí mismo es un enorme proyecto lingüístico”.
La palabra “mesa” en hebreo, por ejemplo, cuenta con casi 3 mil incidencias, incluido el libro del Éxodo cuando Dios ordena a Moisés que construya un tabernáculo.
Este tipo de diccionario existe en otras lenguas como el monumental Oxford English Dictionary, pero la historia del renacimiento del hebreo le confiere un carácter particular.
En la época bíblica, las comunidades judías hablaban hebreo, pero al verse obligadas al exilio la lengua oral fue desapareciendo mientras que la escrita perduraba. Diecisiete siglos más tarde, en el XIX, revivió gracias al movimiento sionista que preconizaba el regreso de los judíos a las tierras que sus lejanos antepasados tuvieron que abandonar.
