En abril de 2016, la cineasta María Augusta Ramos decidió filmar durante dos semanas los nubarrones políticos que se cernían sobre Dilma Rousseff. Ignoraba que acabaría rodando un documental exclusivo sobre el impeachment de la presidenta brasileña, tal y como lo vivió su defensa.
El proceso, de Ramos, ilustra cómo el equipo que defendió a Rousseff, acusada principalmente de alterar las cuentas públicas, preparó su estrategia y luchó hasta el final, pese a ser cada vez más consciente de que la destitución, promovida por la oposición, sería inevitable.
Sin voz en off ni entrevistas, la cinta de más de dos horas de duración muestra además las conversaciones en los pasillos, los cruces entre responsables políticos, así como los momentos de tensión entre bastidores y en las calles, síntoma de la polarización de los brasileños.
“Hago películas para entender la realidad” y “lo que estaba pasando en Brasil me preocupaba mucho”, dijo María Augusta Ramos.