Desde hace 16 años, Ralf Hendrichs dirige un cementerio un poco particular, el único de Alemania que propone entierros y cremaciones para animales, además de apoyo para los desconsolados dueños.
El cementerio de Tierhimmel, “el cielo de los animales”, de 10 mil m2, está situado en Teltow, en un país en el que el entusiasmo por los animales no deja de crecer.
En él hay pañuelos de papel disponibles por todas partes, desde el crematorio hasta la sala de, “que tiene las paredes cubiertas de fotos de todos los amigos perdidos”.
Fue en 2003 cuando Hendrichs decidió adquirir un amplio terreno para crear esta necrópolis, tras la muerte de su dóberman.
Tiempo después de haber dejado el cuerpo del animal en la veterinaria, se enteró de que terminó en las trituradoras de los servicios de descuartizamiento, con los cadáveres de los animales de los criaderos y las carroñas encontradas en los caminos.
Perder un animal doméstico puede provocar una profunda tristeza, a menudo subestimada, cuenta. “Para nosotros no solo se trata de un animal, sino de un compañero, de un miembro de la familia”.
