Panamá ha sido elogiado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) por ser uno de los países con menor prevalencia del consumo de tabaco.
No obstante, para “declarar a Panamá un país libre de humo se debe llegar al 5% y actualmente estamos en 6.4% de consumo”, comenta Jorge Rodríguez Sotomayor, subdirector nacional de Promoción de la Salud del Ministerio de Salud.
El tabaco es una de las mayores amenazas para la salud pública que ha tenido que afrontar el planeta, reitera la OMS hoy en el Día Mundial sin Tabaco.
DAÑOS FÍSICOS
Solo con fumar un cigarrillo la persona pierde hasta 11 minutos de vida, ya que su consumo incrementa la mortalidad, advierte Rodríguez Sotomayor.
A la larga, los fumadores pueden llegar a perder hasta 15 años de vida en comparación con los que no fuman y si en un momento la persona deja de fumar puede recuperar solo 10 años.
No se trata de evitar el cigarrillo solo porque tendrá un riesgo de problemas respiratorios, pues también afecta a todo el sistema del cuerpo.
El fumar aumenta el riesgo de más de 10 tipos de cánceres, entre ellos, de laringe, pulmón, bronquios, tráquea, estómago, colon y vesícula, menciona la doctora Nélyda Gligo, presidenta y coordinadora nacional de la Coalición Panameña contra el Tabaquismo (Copacet).
Esto puede ocurrir, ya que el cigarrillo contiene más de 4 mil sustancias nocivas, detalla Rodríguez Sotomayor.
El cigarrillo produce afectaciones de tipo cardiovascular, además incrementa la presión arterial; los vasos sanguíneos se van obstruyendo y dificultan la circulación, y se dan problemas en otras partes del cuerpo como el riñón y el cerebro.
En el tema del aparato reproductivo disminuye la fertilidad, disminuye la libido y las mujeres pueden tener abortos.
También puede haber daños en la dentadura, sin olvidar que puede aparecer la osteoporosis, las arrugas prematuras, las cataratas, úlceras, gastritis e incluso la pérdida de la audición, añade el médico general Fabio González.
PLANO PSICOLÓGICO
El daño por su consumo también afecta el ámbito psicológico, por la sencilla razón de que la nicotina es adictiva, resalta Rodríguez Sotomayor.
Hay quienes comienzan a fumar cuando están bajo mucho estrés y esto incrementa la posibilidad de su adicción, agrega. La persona cuando fuma tiene la impresión de que se siente mejor, añade.
El estrés es la causa más habitual por la que se fuma; también puede influir la presión de grupo, el sentido de pertenencia o el querer cuajar con un determinado grupo, indica.
APOYO
Uno de los aspectos principales para dejar de fumar es que la persona esté decida a abandonar el cigarrillo, señala Rodríguez Sotomayor.
Si alguien tiene dudas en este proceso, puede acercarse a una de las clínicas de cesación de tabaquismo del Ministerio de Salud, donde un equipo de profesionales le guiará en este camino.
Estas clínicas están en cada región de salud del país y en ellas hay opciones de diferentes tratamientos dependiendo de cada caso.
