JORNADA MUNDIAL ALFONSIANA

Una cita para redentoristas

Una cita para redentoristas
Una cita para redentoristas

Con el objetivo de reforzar la identidad misionera redentorista, se llevará a cabo la Jornada Mundial Alfonsiana (JMA) el próximo 23 de enero de 2019, como un evento paralelo a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

Hasta el momento, la JMA se ha celebrado en países como España (2011), Brasil (2014) y Polonia (2016).

El próximo año, se celebra en honor al fundador de la Congregación del Santísimo Redentor Alfonso María de Ligorio.

“A pesar de ser un noble, él siempre buscó de Dios. Tiene cuatro amores que son: la Virgen, la Eucaristía, Jesús y el amor a los pobres y al prójimo”, manifestó una de las coordinadoras de la JMA, Ibeliz Rodríguez.

Las actividades que practican los redentoristas durante esta cita religiosa consisten en compartir el conocimiento entre los jóvenes de las nuevas parroquias redentoristas que se forman en el mundo.

Durante la jornada, se exhibirán los bailes típicos y compartirán testimonios vocacionales sobre su labor ayudando a los más necesitados.

Rodríguez afirmó que los asistentes serán al menos 350 y en su mayoría de países como Ecuador, Brasil, Argentina, Filipinas, Polonia y España.

La coordinación del evento implica mucho trabajo, por lo cual se integran diversas comisiones en las que sus respectivos delegados se reúnen con los organizadores para recibir a los alfonsianos que llegarán a Panamá para disfrutar de esta experiencia.

“Coordinar la JMA es mucho trabajo, pero el haber visto cómo muchas personas se esfuerzan por venir, las diferentes actividades, cómo hacen y su entusiasmo son los que me motivan como joven a seguir en este caminar. No es fácil, pero ahí vamos”, dijo Rodríguez.

Una cita para redentoristas
Una cita para redentoristas

Aseguró que la JMA será una “bonita” experiencia, ya que se podrán compartir las vivencias de distintas pastorales juveniles conformadas por jóvenes con vocación de servicio a los demás, y que no están dispuestos a echar para atrás en su labor misionera.

Edgar Saúl Romero, de la parroquia San Gerardo María Mayela, manifestó que la congregación alfonsiana se mantuvo presente varios años en los cinco continentes con diversas actividades pastorales.

“Por ejemplo, en Tailandia, nuestros misioneros acogen a niños con diferentes tipos de discapacidades, como la auditiva, en un país que es mayoritariamente budista”, acotó Romero.

El miembro de la institución religiosa aseguró que los misioneros definen su objetivo en base al contexto sociopolítico en el lugar donde se encuentren.

Romero agregó que la parroquia ha estado alistando la JMA desde que el papa Francisco anunció el 31 de julio de 2016 en la pasada edición de la JMJ de Polonia que Panamá sería la sede de este encuentro religioso.

“Hay un trabajo muy intenso en el que los laicos han mostrado su total apoyo y compromiso en las reuniones semanales para planear la organización y logística, no solo de la JMA, sino de la JMJ”, expresó.

Como preámbulo a este encuentro juvenil, se realizaron diversos eventos, tales como la Pastoral Juvenil y la Noche redentorista.

“Nuestra intención es sembrar una semilla de inquietud, tan característica en los jóvenes para que se atrevan a asumir el mundo que les rodea y que no se queden callados, tal como lo expresó el papa Francisco”, dijo, al resaltar el protagonismo de la juventud.

“Ese sentido de comunión y ese vínculo de familia ayuda mucho en un mundo donde se acostumbra a la indiferencia de los demás”, opinó.

La vida y trayectoria de San Alfonso María de Ligorio

 Alfonso María de Ligorio   nació cerca de la localidad italiana de Nápoles,   el 27 de septiembre de 1696. A los 16 años de edad, obtiene el grado de doctor, tanto en el derecho civil como el canónico, con la aprobación sobresaliente en sus calificaciones. Sin embargo, San Alfonso decide abandonar su carrera de abogado para dedicar su vida al servicio de los demás. Logró ser sacerdote a los 30 años de edad y fundó con otros sacerdotes la congregación del Santísimo Redentor y su labor consistió en recorrer diversas ciudades y campos para transmitir la religión.  

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