El reclamo de una mayor presencia femenina en la industria y el desfile de estrellas consagradas y emergentes en torno a temas muy diferentes dominarán el Festival de cine de San Sebastián.
Del 21 al 29 de septiembre, 18 películas competirán por la Concha de Oro, el máximo galardón de este festival que se define como “el más pequeño de los grandes”, después de Berlín, Cannes y Venecia.
Las temáticas de las películas serán diversas entre las 17 producciones restantes: un enredo amoroso en L’homme fidèle, del francés Louis Garrel, la lucha contra los narcos filipinos en Alpha, the right to kill, de Brillante Mendoza, la historia del bailarín cubano Carlos Acosta en Yuli, de la española Icíar Bollaín, o la vida de provincias en Argentina de la mano de Benjamín Naishtat y su nuevo largometraje, Rojo.
Una programación que va “en diferentes direcciones para mostrar lo que está pasando en el mundo del cine”, tal como comentó el director del festival, José Luis Rebordinos.
Por segundo año, habrá producciones distribuidas en la plataforma Netflix, una opción que todavía es tabú en Cannes, y se presentará una serie, la española Gigantes, sobre una familia de narcos.
La gran novedad será el reclamo de una mayor presencia femenina, en la estela del movimiento MeToo originado hace apenas un año en Hollywood y que llama la atención sobre el hecho de que de las 18 producciones a concurso oficial, sólo cinco están dirigidas por mujeres. Por ello, se firmará el domingo, una carta por la paridad y la inclusión de las mujeres en la industria cinematográfica. En ésta, el festival asumirá los compromisos de “compilar estadísticas desagregadas por género”, para analizar mejor la presencia de proyectos liderados por mujeres.