El síndrome respiratorio agudo grave (SRAS) de 2003, el síndrome respiratorio de oriente medio (MERS) de 2012 o la Covid-19 que ahora sacude al mundo son enfermedades extendidas entre las personas que tuvieron su origen en animales y seguirán surgiendo nuevos brotes, a menos que los gobiernos tomen medidas decisivas para prevenirlos, aseguró la Organización de las Naciones Unidas en su más reciente informe “Prevenir la próxima pandemia: Zoonosis y cómo romper la próxima cadena de transmisión”.
El documento, un esfuerzo conjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y el Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias, ofrece 10 recomendaciones para evitar que crisis socioeconómicas, como las generadas por la Covid-19, se repitan. Mencionan la inversión en enfoques interdisciplinarios, la ampliación de la investigación científica sobre la zoonosis y el fortalecimiento de las prácticas de monitoreo y regulación asociadas a estas enfermedades (ver tabla).
El reporte también identifica “siete tendencias que impulsan la creciente aparición de las zoonosis, entre estas, la mayor demanda de proteína animal, el aumento de la agricultura intensiva e insostenible, la explotación de la vida silvestre y la crisis climática”.

Y el impacto en las dos últimas décadas de este tipo de brotes es la muerte cada año de unas 2 millones de personas por enfermedades zoonóticas desatendidas, principalmente en países de bajos y medianos ingresos, además de pérdidas económicas de más de 100 mil millones de dólares “sin incluir el costo de la pandemia por la Covid-19, que se espera alcance los $9 billones en los próximos años”.
La directora ejecutiva del Pnuma, Inger Andersen, advirtió que si se continúa con la explotación del medio ambiente y la destrucción de los ecosistemas, en los próximos años habrá un flujo constante de enfermedades de origen animal.
Por lo que Andersen llama a fomentar medidas de bioseguridad al identificar a los impulsores clave de las enfermedades emergentes en la cría de animales, apoyar la gestión sostenible de paisajes terrestres y marinos, el fortalecimiento de las capacidades de los actores de la salud en las zoonosis e implementar y monitorear el desarrollo sostenible.
Para ello es fundamental aplicar el enfoque conocido como “Una sola salud”, que une la experiencia en salud pública, veterinaria y ambiental, con el fin de evitar el surgimiento y propagación de la zoonosis.
“Las pandemias son devastadoras para nuestras vidas y nuestras economías y como hemos visto en los últimos meses, quienes más sufren son los más pobres y vulnerables. Para evitar futuros brotes, debemos proteger el medio ambiente de forma más decidida”, agregó Andersen en la presentación.
El reporte aparece completo en la página www.unenvironment.org/es.
