Manejar una agenda diferente, tener compañeros con intereses distintos y tomar decisiones propias, son retos inevitables a la hora de llegar a un sistema universitario.
“Cuesta un poco, porque llegamos con el chip escolar de que los padres salen por delante”, dice Soralma Muñoz, quien cursa el tercer año en la carrera de mercadeo internacional.
En ocasiones, la presión del cambio lleva hasta a considerar dejar los estudios, pero poco a poco esa idea va pasando, expresa.
En la vida universitaria se registran mayores responsabilidades y los deberes del hogar también pueden aumentar, comparten los consultados.
Incluso se dan casos en que los jóvenes adquieren responsabilidades financieras para costear sus estudios. Antes solo se dedicaban a estudiar y a todos los aspectos relacionados con el colegio.
También va a depender de la experiencia que cada persona reciba en su entorno social y familiar, pues de eso dependerá el posible impacto, señala Sarah Sasso, psicóloga clínica especialista en terapia individual, familiar y de pareja. Es decir, si recibió o no orientación de familiares o amigos en cuanto a la etapa universitaria.
PADRES EN EL PROCESO
En esta etapa, los padres deben recordar que la universidad es uno de los últimos pasos para que los jóvenes encuentren la independencia completa, aunque los padres deben brindarle a su hijo un ambiente de mayor confianza, indica el psicólogo Dimas Villarreal.
El tema de mamá y papá se deslinda un poco. Hay exigencia por parte de los padres, pero el estudiante es el responsable y debe batallar por lo suyo, dice Carlos Pérez, profesor universitario.
Los padres no deben llevarlos de la mano. Se trata de que estén cerca de ellos y acompañarlos en este proceso. “Entender que esa transición es de ellos y no nuestra”, señala Sasso.
Algunos padres también se inmiscuyen en la decisión de la carrera que van a elegir los hijos. Lo ideal es que les den permisos de explorar, no reprimirlos. Un tip sería buscar personas de carreras afines para que los orienten.
Sus hijos estudiarán basados en sus hábitos, actitudes e intereses, y no por lo que “ustedes quisieron ser o quieren para ellos”, aporta Villarreal.
“No deben dejarse llevar por influencias externas ni seguir tradiciones familiares, sino en lo que realmente ellos desean”, recalca la psicóloga y profesora universitaria Lineth Sánchez.
La decisión debe ser bien analizada, porque de lo contrario se puede dar el abandono de los estudios, porque en el transcurrir de la carrera se arrepienten y prefieren cambiar su camino.
Por otro lado, si bien es cierto que hay carreras que permiten trabajar y estudiar, los padres deben recordarles la importancia de un título universitario en un país donde las competencias y habilidades son de los primeros requisitos para un trabajo satisfactorio y con buena remuneración económica para que no abandonen los estudios.
Si en sus planes está trabajar, no deben dejar de lado sus estudios, aconsejan.
Estos cambios están fuertemente ligados a las expectativas impuestas o creadas hacia el joven y son estas las que de una manera u otra deben ser orientadas y fundamentadas en la realidad, si no, pueden ocasionar la generación de expectativas irreales que podrían traer frustración, decepción y exigencias innecesarias a los jóvenes que pasan por un cambio de adaptabilidad, dicen.
