Tirar la colilla al suelo después de fumar un cigarrillo es algo que puede acabarse pronto para los ciudadanos de París, que se arriesgarán a una multa de hasta 68 euros (73 dólares) por ensuciar los espacios públicos.
Solo en la capital francesa cada año se recogen e incineran más de 315 toneladas de colillas, lo que corresponde a 350 millones de cigarrillos, según los servicios de limpieza de la ciudad.
Estos residuos suponen un coste muy elevado para la ciudad debido a su alta toxicidad, ya que una sola colilla puede contaminar hasta 6 litros de agua, por lo que es necesario realizar un costoso proceso de descontaminación cuando estas van a parar a las alcantarillas.
El decreto responde a una demanda transmitida al Ministerio del Interior por el exalcalde socialista Bertrand Delano en 2012 y ratificada por la actual alcaldesa, su correligionaria Anne Hidalgo.
Hasta ahora, las infracciones relacionadas con la insalubridad de la vía pública se multaban con 35 euros (unos 38 dólares).

