TEATRO

El creer que se necesita acumular

El creer que se necesita acumular
El creer que se necesita acumular

La primera vez que Carlos Algecira leyó a Plauto fue en 2002.

En 2017, cuando estaba detrás de textos, se encontró con su Aulularia, La comedia de la olla. “Estábamos buscando una comedia antigua, porque en los ya casi cuatro años que llevamos como grupo nunca habíamos hecho una comedia. Queríamos hacer una propuesta con máscaras y esta obra se prestaba para que tres actores pudieran realizar todos los personajes”, indica Algecira, quien dirige La comedia de la olla, que se presenta hoy 9 de marzo, a las 9:30 p.m., en el Teatro Inida como parte del octavo Festival Internacional de Artes Escénicas de Panamá.

El aporte que ofreció Plauto al teatro mundial se centra en que “varios autores posteriores tomaron sus argumentos o sus personajes para desarrollar otras obras como William Shakespeare, Lope de Vega y Calderón de la Barca”.

Aunque el ejemplo más importante, “es el desarrollo que hace Moliere del personaje protagónico de La comedia de la olla (Euclión) para hacer El Ávaro”.

El creer que se necesita acumular
El creer que se necesita acumular

Sobre la avaricia, pecado capital o vicio, plantea que “crece con nosotros. De niños no somos conscientes de lo que poseemos y si en algún momento queremos acumular algo, el interés puede perderse fácilmente. Crecemos y empezamos a aferrarnos a las cosas, queremos ‘tener’ y cuando ‘tenemos’ aparecen nuevas cosas que queremos tener. La felicidad muchas veces depende de las cosas que tenemos y esto es algo aprendido socialmente. La publicidad y las grandes industrias nos muestran qué hay que ‘tener’ para ser felices, y nos alejan cada vez más de lo que realmente necesitamos para llenar nuestra vida de experiencias, siendo esto lo único que nos llevamos al morir”.

En la obra de Plauto es “muy triste ver cómo el personaje protagónico se olvida de su entorno que lo rodea por estar cuidando una olla de oro. Su hija tiene nueve meses de embarazo y él no se ha dado cuenta, porque su avaricia lo hace vivir día y noche pensando que debe cuidar el tesoro para que nadie se lo robe. Es muy interesante que en la obra, Megadoro, el hombre rico, no quiere acumular más riqueza, quiere casarse con una mujer que tenga buenas costumbres, ya que eso para él es más importante que una fortuna”.

Aunque no es algo moderno. “Ya en el siglo I a.d.C. era un tema importante, y Plauto lo retrata muy bien. Es algo que tiene que ver más con el ser humano, con su ego, con su capacidad de creer que merece tener más que otros. Cuando el ser humano se para frente al mundo pensando que él está por encima de los demás, es justo ahí donde se olvida de lo que lo rodea y donde nace el afán por poseer. Es quizá la avaricia la culpable de que la brecha social entre pobres y ricos crezca cada vez más en nuestros países”.

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