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Un cuento de hadas transgresor

Un cuento de hadas transgresor
‘Vivimos tiempos en los que el temor y el cinismo son usados de una manera muy ubicua’, dijo Del Toro.

The Shape of Water (La forma del agua) de Guillermo del Toro es una especie acuática de La Bella y la Bestia, un cuento de hadas transgresivo sobre el amor de una mujer por una criatura escamosa de las profundidades amazónicas.

Como las mejores fábulas, está también arraigada a la vida real: la historia de una migrante del sur que enfrenta una recepción hostil en un país tan obsesionado con la seguridad como es Estados Unidos. “La fantasía es un género muy político”, dijo Del Toro en el Festival de Cine de Venecia, donde The Shape of Water tuvo su estreno mundial.

“Los cuentos de hadas nacieron en tiempos de grandes dificultades. Nacieron en tiempos de hambruna, peste y guerra”. El filme, que combina elementos de cintas de monstruos con thriller noir y musicales de Hollywood, desafía las categorizaciones, aunque hizo un intento al sugerir que es “como Douglas Sirk reescribiendo Teorema, de Pasolini”.

Algunos críticos la califican como su mejor película desde El laberinto del fauno, de 2006. El Daily Telegraph la resumió como “una verdadera cinta de la serie B que te coagula la sangre y que también es, de alguna manera, un melodrama brillantemente serio e infinitamente hermoso”. Screen International la calificó de “exquisita ... Del Toro en su momento más dulce y conmovedor”.

Ubicado en Baltimore, el filme sigue a Sally Hawkins como Elisa, una huérfana muda que limpia un laboratorio de alta seguridad. Establece un vínculo con una criatura capturada que está en el centro de un enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. “Es una película ubicada en 1962, pero es una película sobre hoy”, dijo Del Toro.

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