HUGH HEFNER

El cuerpo humano

Para unos, Hugh Hefner fue una figura clave en la liberación sexual en un Occidente puritano, y para otros un personaje decadente, hedonista y censurable.

El cuerpo humano
El cuerpo humano

El cuerpo desnudo de hombres y mujeres siempre ha sido objeto de estudio estético de la pintura, la escultura, la literatura, el cine, la fotografía y de cuanto arte ha existido, siempre al margen o al paralelo de lo que los estamentos de poder, control y represión opinan como lo correcto o no.

Esto queda en evidencia en las estatuas del Antiguo Egipto y en las Venus y los Adonis griegos; en las pinturas de Tiziano, Klimt y Dalí; en las esculturas de Rodin; en las imágenes de Diane Arbus, Annie Leibovitz y Spencer Tunick; en películas como Gilda, Lolita, El último tango en París y El imperio de los sentidos; en la presencia de actores del séptimo arte (Rodolfo Valentino, Rita Hayworth, Marilyn Monroe, Marlon Brando, Sofía Loren...) y en las novelas del marqués de Sade, Marguerite Duras, Stephen Vizinczey y Henry Miller.

Desde siempre ha habido sectores que dictaminan que mostrarse como se vino al mundo es un acto de rebeldía, transgresión y de libertad. Mientras otros piensan que es un acto claro de exhibicionismo, obscenidad, impureza y pecado.

EXTREMOS

En medio de estos extremos residió la vida y la obra del creador del imperio Playboy, Hugh Hefner, quien murió la noche del miércoles pasado en su mansión en Beverly Hills, a los 91 años.

Este polémico y popular estadounidense es admirado por aquellos que lo consideran todo un símbolo de la cultura pop del siglo XX, por su estilo de vida fastuoso y por su cero temor de hablar alto sobre el sexo y disfrutar de ese sexo que ayudó a convertir en un material de consumo que lo llevó a obtener fama y fortuna.

Lo apoyan aquellos seguidores de esa imagen suya de un ser sexual hasta el último de sus días; un portaestandarte de un erotismo sin tabúes, y por fundar una revista en la que sin duda hay muchas fotografías de mujeres sin ropaje, más de una cercana a lo ordinario, pero que también el lector encuentra, sobre todo en los primeros años, reportajes y artículos sobre los temas más diversos y firmados por las grandes figuras de la intelectualidad.

Para sus contrarios, era un viejo verde que le encantaba inventarse un paraíso terrenal falso, cuando se jactaba de tener tres o cuatro hermosas y jóvenes rubias en condición de novias de mente abierta.

Afirman sus enemigos que solo usó a las mujeres como objetos del deseo más rapaz y humillante, como carne de cañón que alimenta el deseo más reprochable de una sociedad machista, hedonista, banal, sensacionalista y decadente, y que se hizo rico abogando supuestamente por una defensa de las libertades individuales, cuando en verdad colaboró a que el cuerpo de la mujer fuera un espectáculo vicioso, censurable, repudiado y condenado.

Para unos, Hugh Hefner promovía el desnudo femenino como algo sano y natural, como un complemento del erotismo, por lo general, más refinado. Que sus productos invitaban no solo a estar seguros de sus cuerpos, sino que además son un ataque frontal a una educación puritana y a una religión coercitiva, tanto en términos históricos como geográficos, que obliga a las mujeres a taparse del cuello hasta sus tobillos como una metáfora de la opresión que sufren, una opresión que no les permite tomar sus propias decisiones de vida.

Será el tiempo, que tarde o temprano pone todo en su lugar, el que dará su dictamen sobre Hugh Hefner.

El cuerpo humano
El cuerpo humano

ÉXITOS Y EXCESOS DE HUGH HEFNER

Hugh Hefner, el fundador de la revista Playboy, fue una de las personas que ayudó a sacar el sexo de su envoltorio opaco y a hacerlo un tema de conversación habitual.

En 1953, cuando los estados podían prohibir legamente los anticonceptivos y la palabra “embarazada” estaba vetada en el programa del momento en la televisión estadounidense, I Love Lucy, Hefner publicó el primer número de Playboy, que incluía fotografías de Marilyn Monroe desnuda (tomadas años antes) y un editorial que prometía “humor, sofisticación y picardía”.

La Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial habían terminado y el país estaba listo para desvestirse. Playboy se convirtió pronto en la fruta prohibida para los adolescentes y en una biblia para hombres con tiempo y dinero, preparados para las noches que recomendaba la publicación: luces bajas, tragos, jazz suave, reflexiones profundas y deseos aún más profundos. En un año su tirada rozó los 200 mil ejemplares. En cinco había superado el millón. En la década de 1970, la revista tenía más de 7 millones de lectores y había inspirado a otras similares como Penthouse y Hustler.

La revista era una lacra y una tentación. Algunas de quienes posaron para sus páginas fueron Drew Barrymore, Farrah Fawcett y Linda Evans. Varias conejitas se hicieron famosas, como la cantante Deborah Harry o la modelo Lauren Hutton, que dijeron tener buenos recuerdos de su época en Playboy. Otras conejitas tuvieron experiencias traumáticas y varias dijeron haber sido violadas por Bill Cosby, amigo cercano de Hefner y que enfrentó docenas de acusaciones similares. Hefner emitió un comunicado a finales de 2014 que afirmaba que “nunca toleraría este comportamiento”.

La competitividad e internet redujeron su circulación a menos de tres millones en el siglo XXI, y el número de publicaciones anuales pasó de 12 a 11.

Sin embargo, Hefner y Playboy siguieron siendo marcas reconocidas en todo el mundo.

Bien pasado de la edad de jubilación, Hefner siguió teniendo un papel activo en la parte editorial de su revista, eligiendo cubiertas y a la “conejita” de cada mes.

La revista Playboy anunció en octubre de 2015 que dejaría de publicar fotografías de mujeres completamente desnudas, indicando que este tipo de imágenes ya no tenían razón de ser en la era de la internet, pues la pornografía estaba al alcance de la mano. “El clima político y sexual de 1953, el año en que Hugh Hefner introdujo Playboy al mundo, ya no se parece al actual”, dijo entonces el jefe ejecutivo de Playboy Enterprises, Scott Flanders. “Ahora estás a solo un clic de todos los actos sexuales imaginables en forma gratuita, por lo que es algo pasado de moda en este momento”, expresó Flanders a The New York Times.

El cuerpo humano
El cuerpo humano

RAÍCES FAMILIARES

Hefner nació en Chicago el 9 de abril de 1926, en una familia de metodistas devotos que nunca expresaba “amor de una forma física o emocional”. “Parte del motivo por el que soy como soy son mis profundas raíces puritanas”, comentó a The Associated Press en 2011.

“Mis padres son puritanos. Mis padres son prohibicionistas. En mi casa no se bebía alcohol. No se hablaba de sexo. Y creo que vi muy pronto el lado doloroso e hipócrita de eso”.

LA MANSIÓN Y MÁS

Hefner dirigía Playboy desde sus lujosas mansiones y se convirtió en el extravagante símbolo del estilo de vida que defendía.

A mediados de 2016, la Mansión Playboy, escenario de legendarias fiestas organizadas por Hefner, fue vendida a un hombre de negocios estadounidense, hijo de un multimillonario que compró la marca de panecillos Twinkie.

Según los términos del acuerdo, Hefner podría seguir viviendo hasta el fin de sus días en esta célebre casa de estilo gótico, valorada en 200 millones de dólares. Construida en 1927 y comprada por Hefner en un millón de dólares en 1971, la propiedad tiene piscina con cavernas y cascadas que simbolizan los excesos de Hollywood.

Durante sus fiestas épicas, los invitados se mezclaban con las célebres “conejitas”. Elvis habría dormido con ocho “conejitas” a la vez en la casa de 12 cuartos, mientras que John Lennon quemó un Matisse al dejar tirado negligentemente su cigarrillo.

Hefner presentó un programa de televisión, Playboy After Dark, y en 1960 abrió una serie de clubes en todo el mundo donde las meseras vestían reveladores disfraces con orejas y colas de conejita. Los clubes también influyeron en la cultura, dando oportunidades a personas del mundo del espectáculo como George Carlin, Rich Little, Mark Russell, Dick Gregory y Red Foxx.

En el siglo XXI volvió a la televisión en un reality show por cable, The Girls Next Door, en el que aparecía con tres novias residentes en la mansión Playboy.

Tras sufrir una apoplejía, Hefner entregó el control de su imperio a su hija Christie, que se describe como feminista. Sin embargo, seguía siendo el propietario del 70% de las acciones de la compañía y cada mes elegía la Playmate y la foto de portada.

Aunque no precisó un número exacto, aseguró a la revista Esquire en 2013 que estaba “seguro” de haberse acostado con “más de mil” mujeres.


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