AMBIENTE

La cultura verde es posible

La cultura verde es posible
En Selina, los muebles y adornos son fabricados a partir de material reutilizado.

No distribuir bolsas plásticas desde el pasado 20 de julio fue quizá el primer paso dentro del concepto verde para muchas empresas en Panamá, pero, en contraste, otras aplican una cultura sostenible más profunda hace años, usando material reciclado o biodegradable dentro de sus procesos.

Plástico alternativo

Fue el caso de la panameña Biobolsas, que años atrás dio un giro a su servicio: distribuir solo productos fabricados con materia prima no contaminante, como cartuchos, platos, vasos, cubiertos, carrizos y demás utensilios residuos del compostaje de sobrantes del maíz, yuca, caña o plátano.

Son insumos más costosos que los de plástico y espuma de polietileno, pero es necesario el cambio, expresa Carlos Pinzón, gerente y propietario de Biobolsas. Y destaca: “Si seguimos consumiendo como ahora, nuestros nietos no van a conocer ríos limpios”.

Para complementar el efecto de medidas como la Ley 1 de enero de 2018, que prohíbe las bolsas de plástico de polietileno, apunta Pinzón, hace falta en el país una política de manejo de la basura y reciclaje. “El problema más grande en Panamá es la educación ambiental, para lo mínimo queríamos un cartucho; no tenemos educación ni para botar la basura en nuestra casa”.

La cultura verde es posible
En Selina, los muebles y adornos son fabricados a partir de material reutilizado.

Reciclaje y muebles

En 2014 nació en Playa Venao, Los Santos, la cadena de hotelería y estilo de vida Selina con una consigna: adaptar y reutilizar. Y el concepto se aplica desde la elección de su estructura sede que es restaurada y remodelada en lugar de construir una nueva.

Selina opera en 47 locaciones de 12 países y en cada uno funciona un workshop donde se confeccionan los muebles y la decoración para cada local, cuenta Ana Paola Carreño y Renee Méndez, experience manager y sales marketing de Selina Casco Antiguo.

Siempre que se necesita un detalle para una esquina o pared de un Selina, el equipo de diseño coordina con el workshop y se adapta algún mueble o adorno o se construye uno a partir de madera, metales y demás material reciclado.

Que el mobiliario sea el resultado del reciclaje le da un toque único a cada Selina, destacan Carreño y Méndez de la cadena de hoteles que no cuenta con productos de plástico de un solo uso: bolsas, carrizos, revolvedores, vasos, cubiertos o botellas. “A principio mucha gente no entendía que no se les diera un carrizo para tomar su bebida, pero ya se está cambiando el chip.

Hay visitantes extranjeros para los que sí es familiar esta tendencia. La clave es la educación, no solo decir que no se ofrecen carrizos o bolsas, sino explicar por qué. Y esto no es es solo para milenniales. La gente piensa diferente, consume diferente, tiene un nivel de conciencia más alto que antes”, apunta Carreño.

Y Méndez añade “que el concepto verde de Selina se haya extendido por 47 puntos en 12 países indica que sí es posible practicar una actividad comercial sin renunciar a la conciencia ambiental”.

La cultura verde es posible
En Selina, los muebles y adornos son fabricados a partir de material reutilizado.

Cambio progresivo

Hace 30 años, la cadena internacional de restaurantes de comida rápida Mc Donald’s empezó a utilizar bolsas de papel para los pedidos para llevar, como medida para sustituir los plásticos de un solo uso.

En 2019 anunciaron el cambio más reciente: que las bandejas plásticas para los desayunos iban a ser reemplazadas por empaques de cartón 100% reciclables y biodegradables.

Y entre una medida y otra hay otras normas como no ofrecer carrizos a menos que el cliente lo solicite.

Los cambios evitan la entrega de 1 millón y medio de empaques plásticos de desayuno al año (58 toneladas de plástico) en Panamá y de casi 300 toneladas de plástico al año por los carrizos en toda la región.

Son adaptaciones que se aplican en los 70 restaurantes de McDonald’s en Panamá y los 180 países donde la cadena tiene presencia.

“La compañía ha estado trabajando en este plan desde hace más de 15 años, manejando una economía de escala con la mejor relación calidad–precio”, explica Loney Armijo, managing director de Arcos Dorados.

“Tenemos un portafolio de empaques compuesto por más de 100 ítems, de los cuales resta cambiar el 12%: vasos y contenedores plásticos, tapas plásticas, cubiertos, carrizos y revolvedores”.

El objetivo, detalla Armijo, es que para 2025 el 100% de los empaques provenga de fuentes sustentables o reciclables.

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