La corporación cultural afrocolombiana Sankofa será la encargada de inaugurar el festival África en América, a realizarse del 13 al 25 de mayo en ciudad de Panamá.
La presentación será en el Ateneo de la Ciudad del Saber, a las 7:30 p.m., y comprenderá un espectáculo de danza contemporánea, que incluirá una sesión de preguntas y respuestas entre los asistentes y los artistas al final del espectáculo.

Sarkofa es una palabra africana que significa “regresar a la raíz”. “Pero también es una filosofía, que es conocer el pasado para comprender el presente y poder elaborar pasos firmes hacia el futuro”, comparte Rafael Palacios, coreógrafo y bailarín colombiano, director de este colectivo, quien agrega: “A través de esa filosofía y de esta palabra desarrollamos también investigación, creación y difusión de la cultura afro”.
Palacios asegura que su mayor interés es poder debatir ese conocimiento establecido, por ejemplo, “poner nuevas maneras de representarnos, de autorrepresentarnos, tener una voz propia con la que podamos ser escuchados. En Sarkofa bailamos más para ser escuchados que para ser vistos, es porque tenemos muchos temas que hablar”.

La agrupación, formada por 22 bailarines colombianos, busca sobre todo alejarse de la mirada de “erotismo y exotismo que cae en el cuerpo racializado. Una mirada en la cual todas nuestras expresiones artísticas se comienzan a convertir en caricatura. Un pueblo que si no baila a través del erotismo y el exotismo no cuenta para un mundo capitalista. Es más fácil ir a ver hombres y mujeres negras moviendo las nalgas y en taparrabos que a ver a hombres y mujeres negras reflexivos en el escenario. Y es en ese marco que nosotros nos movemos. Hablamos de derechos humanos, de tradición, de la contemporaneidad, de lo que nos sucede actualmente a través de un cuerpo racializado que tiene mucho que defender en esta sociedad”.
Para Palacios, es importante entender que todos los pueblos afro son hermanos, aunque estén divididos. “Es muy difícil encontrar puentes para vernos personalmente y cuando tenemos estas oportunidades hay que aprovecharlas, porque es reconocer que el otro sabe y que eso que el otro sabe me puede aportar a mí. Hay que trabajar juntos y seguir avanzando juntos, en un mundo que no tiene interés en profundizar en esos sentidos políticos, espirituales, de la cultura negra”.

