Omaris Mariñas Q. es una incansable bailarina y promotora cultural istmeña. Su ideal es llevar la danza a terrenos fuera de lo convencional. Para mantenerse fiel a esa base de trabajo organiza el festival INColectiva.
Hasta el 1 de abril se lleva a cabo en la ciudad capital la quinta edición de este encuentro entre el movimiento y el público.
Los espectáculos se presentan en la Plaza de Francia, Las Clementinas y la plaza de Ciudad del Saber, entre otros.
Hay grupos procedentes de Costa Rica, España, El Salvador, Guatemala, Colombia, Brasil, Argentina, Venezuela y Panamá. “Estas obras serán una ventana abierta a conocer honestamente lo que se mueve en la región de la cual formamos parte”, anota Mariñas Q.
El objetivo de INColectiva es ofrecer danza y performance en contexto. “Esto quiere decir que sacamos de la sala formal del teatro creaciones y obras de danza para llevarlas a espacios alternativos”, expresa Mariñas Q.
De esta manera se ofrecen propuestas que dialoguen con los espectadores y, de paso, “se adapten a los espacios de la urbe. La misma creación de los artistas se procesa para ‘resemantizarse’ a sí misma y al espacio urbano, la calle y todo lo que sucede en ese momento justo cuando se presenta la obra, para impactar a personas no convocadas a mirar el hecho escénico fuera del teatro”.
La calle y la ciudad les da acceso a una audiencia diferente. “Nos ofrece la vida misma, y la atención de quienes caminan y transitan por los lugares, por lo cual es una puerta abierta para proponer desde la honestidad, sin los artificios de una sala de teatro. Esto nos reta como artistas a tocar y mover los espíritus y las miradas de quienes nos observan desde la simpleza y la pureza del movimiento, el gesto, la voz y la palabra”.
Serán puestas en escena en sitios no predecibles, donde “la luz cambia, el ruido la modifica, el ave o el perro que pasan son detonantes interesantes, las edificaciones nuevas o viejas, todo dialoga a la vez y nos transforman como artistas y desde nosotros al público”.
Los amantes de la danza y del performance deben consumir estas propuestas porque “serán frescas y osadas, y van a tomar su valor al lograr un diálogo sensible con el público que esté presente, a la vez que nos narrarán nuevas perspectivas de los espacios urbanos que acostumbramos mirar de una manera distinta, para poder reconocer en ellos otras posibilidades desde la arquitectura, la historia y el movimiento del cuerpo”.
Por otro lado, la INColectiva brinda plataformas de intercambio de información a través de conversatorios y residencias de creación. Por medio de este diálogo de doble vía, indica, se conectan “artistas de la región fortaleciendo lazos profesionales desde la creación y el cuestionamiento colectivo sobre el arte del movimiento”.
Los montajes a brindar “tienen un costo, pero gracias a los patrocinadores los podemos ofrecer de manera gratuita”.
VEA Para sentir y apreciar la danza







