La serie de ciencia ficción Dark no tenía los mejores chances en la carrera de convertirse en un fenómeno de consumo masivo: una trama compleja de viajes en el tiempo, lengua original alemana y no contaba con la maquinaria que hay detrás de las producciones de Hollywood. Y con todo, la historia de Netflix logró capturar la atención de buena parte de la audiencia hasta su desenlace.
Netflix y la pandemia
Netflix es una de las pocas empresas dedicadas a la producción audiovisual que, por ahora, no sufre las secuelas de la pandemia por la Covid-19, con contenido en proceso para ser liberado en los próximos meses. “Nuestra lista de series y películas para 2020 está en su mayoría rodada, y está en postproducción a distancia en lugares de todo el mundo (...) En realidad estamos muy metidos en nuestro catálogo de 2021”, dijo Ted Sarandos, jefe de contenidos de Netflix a la AFP.
Hablamos de una historia que desde su estreno en 2017 exige toda la atención del espectador, para poder seguir su entramado relato y las parajodas que acompañan las distintas épocas causadas por los saltos adelante y atrás en el tiempo de sus personajes.
Difícil de digerir, decíamos, más en un mercado audiovisual saturado de contenidos con enfoques más comerciales o comedidos, como Stranger Things, The Walking Dead o La casa de papel.
Dark se desarrolla en un pueblo ficticio de Alemania, Winden, en donde las investigaciones por la desaparición de varios niños empiezan a desvelar un misterio a través de un laberinto de viajes en el tiempo, afectando principalmente a cuatro familias del lugar, en cinco periodos distribuidos en los siglos XIX y XX.

Influencias
Los cineastas Baran bo Odar y Jantje Friese, creadores de Dark, se basaron principalmente en los estudios sobre la relatividad de Albert Einstein y en el libro La máquina del tiempo (1895) del escritor británico Herbert George Wells, para dar forma a su propuesta. De allí el cuidado por los detalles para que la historia se sienta real.
Ya por el lado del uso de cámaras y estilos cinematográficos, Baran bo Odar y Jantje Friese explicaron en www.hipertextual.com que “en Dark hay referencias a muchos autores, como [Martin] Scorsese o directores de la década de los 50. En cuanto a David Lynch, más que su trabajo en general, nos inspiró su trabajo en Twin Peaks, que amamos mucho. También somos grandes admiradores de David Fincher, a quien consideramos un autor efectivo e inteligente. Y otra inspiración fue absolutamente Lost”.

La crítica
Basados en las dos anteriores temporadas (la tercera y última recién fue liberada este fin de semana), los críticos de contenidos televisivos no hacen más que reconocer las sensaciones encontradas que genera Dark, siempre con un balance positivo.
“Es rara y retorcida de manera desafiante y más adictiva que nunca (...) Ofrece un cóctel existencial en el que pocas series se atreven a entrar. Es una inversión gratificante en el tiempo, dedicado a desenredar los árboles genealógicos y los plazos. También es un experimento intrigante sobre cómo los eventos en bucle y los temas del determinismo pueden jugar en el crecimiento y la evolución”, apuntó Hanh Nguyen, de IndieWire.

David Griffin, de IGN, señaló que “Baran bo Odar y Jantje Friese recompensan tu paciencia con algunos momentos verdaderamente sorprendentes (...) Un tejido compacto de historias interesantes y actuaciones memorables”.
Juan Luis Caviaro, de Espinof, lo resumió así: “Dark llegó a Netflix como una aparente alternativa adulta a Stranger Things, una historia fantástica sobre un pequeño pueblo tranquilo donde la desaparición de unos niños sirve de punto de partida para plantear toda clase de misterios y situaciones extrañas. Pronto se descubrió que esta serie alemana tiene pocas similitudes reales con la estadounidense. Ahí radica parte de su gancho; al igual que en otras propuestas internacionales de género (...) se plantea otra mirada y otra forma de hacer las cosas diferentes a las de producciones norteamericanas”.

