Cuando Mariangela Varela cursaba el décimo grado en el Colegio Las Esclavas en el año 2013, empezó a adquirir un gran interés por sus clases de física además de disfrutar los momentos en los que observaba las estrellas a través del telescopio junto a su padre y hermano.
Su padre es un gran aficionado de la astronomía y le dio los libros con los que empezó a estudiar por su cuenta mientras se encontraba en la escuela.
Posteriormente resumía esa información y satisfacía aún más su curiosidad infatigable a través de lo que podía encontrar en internet sobre la astronomía.
“Comencé a interesarme cada vez más y más en el tema y cuando llegué al duodécimo grado tocamos lo que era la relatividad en las clases y eso me pareció súper cool. Entonces en ese conflicto interno de escoger qué carrera universitaria quería estudiar, yo sabía que me gustaban las matemáticas pero no me gustaba ni la medicina ni la ingeniería. Me tomó tiempo aceptar que luego quería estudiar la física”, dijo Varela.
Más tarde, averiguando la carrera universitaria de su preferencia, encontró que la astrofísica era una buena alternativa en cuánto a estudiar la física y su papel en el espacio exterior. La definición de la astrofísica es el estudio de los astros desde el punto de vista de la física.
Entonces comenzó a aplicar a distintas universidades estadounidenses y europeas para poder estudiar esa carrera que tanto deseaba, y logró ser aceptada en 2017 para cursar una licenciatura en Física con énfasis en Astrofísica en la Universidad de Glasgow, en Escocia.
Al entrar en la universidad se sintió bien acogida ya que fue inducida hacia la vida universitaria dentro de dicho centro académico.
“Mi mayor reto era mudarme a Europa, un continente al que ni siquiera he viajado antes, a los 18 años. El primer año de la universidad empecé lo que se llama un foundation year (año fundacional, en inglés), que es básicamente una nivelación de conocimientos y después pasas al segundo año, en el que entré de lleno con la carrera y vi temas relacionados con la astronomía”, describió.
Parte del shock cultural que experimentó en Escocia estuvo relacionado al método de enseñanza que recibió en la Universidad de Glasgow.
“Ellos tienen muchas expectativas relacionadas al trabajo, esperan de ti mucho más y, al mismo tiempo, se centran en cómo logras resolver un problema de física.

Allá los problemas son más complejos porque requieren mayor cantidad de análisis. (…) Eso fue algo me costó bastante y ahí me di cuenta que en Panamá no te enseñan a pensar para entender los fundamentos del problema”, relató.
Poco a poco, decidió reforzar las prácticas para reforzar sus habilidades analíticas y así desarrollar un proceso de pensamiento crítico que le ayudaría a resolver esos problemas de física.
Varela era la única mujer latinoamericana en su carrera universitaria mientras que entre el 30% y el 70% del alumnado de su carrera eran mujeres, pero de alguna manera seguían siendo minoría en el salón de clases.
“Al principio, no tenía mucha conciencia del problema que supone la brecha de género en la ciencia. Después cuando me documenté mucho más y fui a talleres y conferencias sobre el tema, comencé a notar que la mayoría de mis compañeros de clases eran hombres y que para las mujeres no hay una igualdad de oportunidades en la ciencia”, expresó.
Ella quiere usar su carrera para impulsar el activismo en favor de una mayor participación de la mujer en la ciencia en América Latina y aportar en su empoderamiento. “No sólo quiero sentarme en una oficina a analizar datos. Tengo mucha vocación en cuánto al activismo y a la divulgación científica”, agregó.
Para lograr la inclusión de la mujer en la ciencia se deberían trabajar diversos aspectos a su juicio como reforzar la divulgación de la labor de destacadas mujeres científicas para tenerlas de referencia para su inspiración e introducirlas a los temas científicos en la infancia desde un prisma accesible y divertido, tanto desde la escuela como con libros didácticos acordes a su edad.
“Siempre escuchas de Albert Einstein o de Isaac Newton, pero no fue hasta que llegué a la universidad donde supe de el rol de las mujeres científicas más allá de Marie Curie”, aseguró.
Finalmente logró graduarse en junio de 2020 la tesis “Subestructuras de los Jets del Top Quarks”, sobre estas partículas. “No me lo podía creer que lo logré.
Cuando vi el diploma con mi nombre. Uno lo logra día tras día y estoy orgullosa por eso tras ver todo el recorrido que hice tras llegar hasta aquí”, comentó.
Actualmente se encuentra estudiando una Maestría en Física con énfasis en la Física de Partículas y Cosmología en la Universidad de Múnich, en Alemania.



