En la apertura de la sede de la Fundación Arte Panamá, el pasado miércoles, había cerca de 30 obras colgadas en la pared y por cada una había defensor, en un conversatorio convocado por las impulsadoras del sitio, Arlene Lachman y Nancy Calvo.
Pinturas de Brooke Alfaro, Antonio Alvarado, Isabel De Obaldía, Alberto Dutary, Sandra Eleta, Tomás Cabal, Ignacio Esplá, Teresa Icaza, Olga Sánchez, Alfredo Sinclair, Olga Sinclair, Eudoro Lolo Silvera, Guillermo Trujillo, Alicia Viteri y Julio Zachrisson fueron analizadas por curadores, galeristas e inclusos artistas colegas, en un círculo creado en torno a las obras.
La fundación Arte Panamá nació hace tres años -careciendo hasta ahora de un espacio físico- con el espíritu de levantar una documentación exhaustiva de la historia del arte de Panamá. Es por esto que en la primera exposición se seleccionaron “las obras excepcionales de 21 pintores istmeños”, acota Lachman.
Otro grupo de obras fue exhibido a cargo de Manuel Chong Neto, Mario Calvit, Eduardo Navarro, Amalia Tapia, Tabo Toral y Manuel Adán Vásquez, pero su diálogo quedó pospuesto por razones de tiempo, para un segundo conversatorio.
Raúl Castro abogó por la obra de su tío Julio Zachrisson, a quien dijo admirar por haber emprendido “una aventura por el arte”. Además, por su talento para la serigrafía. Destacó que Zachrisson estudió con los mejores maestros de la época, por ejemplo, fue pupilo del muralista mexicano Diego Rivera. Describió al artista en el contexto actual: “tiene 90 años, está ciego, pero sigue manteniendo un buen sentido del humor”, dijo.
En nombre de Tomás Cabal, compartió María Magela Brenes, quien se refirió al plano personal del artista, un ex sacerdote agustiniano recoleto que tras conflictos dentro de la orden, colgó el hábito, luego se casó con Beatriz Miranda y encontró en la educación y la pintura su forma de expresión constante. Tenía una inventiva envidiable, la cual se plasma en cientos de sus obras.
El fotógrafo David De Castro se centró en la obra de su colega Sandra Eleta, quien exploró el valor de la cultura de los congos en Portobelo, Colón, a través de sus instantáneas. “Poner la cámara y lograr esa mirada desafiante de un niño que dice solo con su expresión: ‘mírame, aquí estoy, así soy’, no es nada fácil”, reconocía De Castro ante la audiencia.
La coach de vida Paola Schmitt quiso hablar de la pintora Alicia Viteri y su obra en exhibición “El último árbol”, en referencia al último elemento verde que sería cortado por pesadas maquinarias para dar paso a las edificaciones en Río Mar.
Olga Sánchez, hermana del escritor Guillermo Sánchez Borbón, también fue recordada en el conversatorio por sus obras poco conocidas por la naturaleza introvertida de la propia artista. Una de sus obras era parte de la colectiva.
