Al igual que lo que ocurrió después de la pandemia de la gripe española de 1918, se espera que ahora con la Covid-19 se hagan cambios en la manera en como se diseñan y se construyen los edificios. Todo dirigido a garantizar a los residentes y trabajadores una mejor calidad de vida.
Una responsabilidad individual y colectiva
Individual: el ciudadano para velar por su salud y bienestar necesita mantener buenos hábitos como la buena alimentación y el ejercicio, además de hidratare adecuadamente.
Colectivo: El Estado y las empresas deben garantizar las políticas públicas para el bienestar ciudadano y así hacer que las mejores condiciones de vida repercutan positivamente en el desarrollo nacional.
Recientemente en la revista Science un grupo de investigadores urgía a las autoridades para que las diversas actividades puedan ser llevadas a cabo en ambientes exteriores en vez de los espacios cerrados. La razón es que cada vez más hay evidencias de que el virus Sars-CoV-2, causante de la Covid-19, se contagia con mayor facilidad en espacios cerrados.
Además de recomendar el uso de mascarillas, los investigadores señalan que se hace necesario mejorar los sistemas de ventilación para ayudar a disminuir el riesgo de contagio en oficinas y otros locales comerciales.
En este contexto, el CEO de la consultora Synchro Projects and Solutions, Arturo Sáenz, asegura que las preguntas en torno a este año 2021 girarán en el estado de las oficinas, así como otros aspectos como la calidad del protocolo de limpieza. Es decir aspectos relativos a cómo cuidar el sistema inmune de trabajadores y usuarios de las oficinas.
“Hay mucha oportunidades técnicas de ingeniería y de arquitectura para que los ambientes construidos nos protejan”, dice Sáenz.

Las normas internacionales de bienestar definen cuáles son las características para que una edificación sea saludable en todos los órdenes: aire, luz, agua, nutrición, ergonomía, olfato, temperatura y salud mental.
Uno de los primeros pasos para pensar este tipo de edificios es precisamente que permita tener una buena calidad de aire y ver cómo los sistemas de aire acondicionado pueden ayudar o no en esta tarea.
En cuanto a la salud mental, Sáenz dice que debería haber una visión de edificios que puedan integrar elementos como el medio ambiente, la cultura, el arte y la información que nos ayude a reafirmar que el edificio en el que residimos o trabajamos es seguro.
“Si hay evidencia de que la conexión con la naturaleza es buena para la salud mental y el sistema inmunológico, entonces los edificios deberían tener tanto plantas como una oferta de parques así como acceso al arte”, explicó el consultor en temas de bienestar en edificios tanto residenciales como laborales.

