En España se lanzaron a comprar equipamiento deportivo en internet y, con botellas de detergente, paraguas y otros utensilios caseros, tratan de mantener su rutina de ejercicios durante uno de los confinamientos más estrictos del mundo, que pronto se va a relajar.
El dimela del espacio
Encontrar espacio para los ejercicios puede ser difícil dado que dos tercios de los españoles viven en apartamentos y no en casas, la mayor proporción en la Unión Europea, según la agencia estadística Eurostat. Una de cada ocho viviendas mide 60 metros cuadrados o menos. Los vídeos de intentos fallidos de hacer ejercicio se hicieron virales, entre ellos el de una mujer que rompe la lámpara del techo.
El jefe de gobierno Pedro Sánchez confirmó esta semana que los españoles podrán salir a hacer ejercicio al aire libre a partir del fin de semana. Desde el 14 de marzo estaba prohibido por el severo confinamiento decretado para frenar al coronavirus, que castigó con especial intensidad a España.
Las salidas han sido muy limitadas: comprar comida o medicinas, pasear al perro o trabajar si no es posible hacerlo desde casa. A diferencia de otros países europeos, el ejercicio físico en la calle no está permitido.
Así que los españoles se lanzaron a comprar por internet equipamiento deportivo, llegando incluso a agotar las existencias.
La demanda de bicicletas estáticas aumentó en un 453% durante los primeros cuatro días de confinamiento y los pedidos de pesas crecieron un 211%, de acuerdo con el comparador de precios de compra Idealo.
Y los entusiastas del ejercicio exprimieron su creatividad para mantener sus rutinas. Iván López, un profesor de instituto de 45 años en Madrid, ha utilizado botellas de dos kilos de detergente como pesas en vez de ir al gimnasio.
Forma parte de un grupo de corredores que solían entrenar semanalmente en el parque del Retiro y ahora se reúnen virtualmente a través de una aplicación de videoconferencias para sesiones de ejercicio en las que utilizan un paraguas para hacer sentadillas.
“Es muy motivador porque nos vemos entre todos, podemos comentar. Desconectamos totalmente de la realidad que nos rodea, que es bastante complicada”, dijo López.
Las redes sociales se llenan de vídeos de gente haciendo flexiones con una mochila cargada de libros o un niño montado a la espalda para aumentar el peso.
