Los números obtenidos en estudios científicos muestran que los plásticos abruman los océanos sin contemplación. El 80% de los residuos que contaminan los océanos son residuos plásticos causados por el mal manejo urbano de los desechos.
Así lo evidencia un estudio publicado recientemente en la revista Nature Sustainability que indica que el plástico es el material dominante en los océanos, seguido de metal (7%), vidrio (5%) y tela (3%) y otros, como goma, papel, y madera procesada.
La investigación revela que los mayores porcentajes de plástico residual se encuentran en las aguas superficiales marinas (donde representa el 95%); en las costas supone 83% de la basura, y en los fondos marinos profundos alcanza el 77%.
Panamá no está excluido de esta situación. Las estadísticas del último informe publicado en el 2019 por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) evidencian que cada año se descarga al mar 102 mil 229 toneladas de basura, es decir, en promedio 280 toneladas por día.
Un estimado del 40% de la basura que se produce a diario en la ciudad capital, que suma 700 toneladas, va a parar a los océanos del país. La mayoría de esas toneladas corresponde a plástico, un elemento que tarda unos 400 años en degradarse.
Lo anterior es respaldado por un estudio de caracterización de basura realizado por la organización Marea Verde, luego de captar toneladas de basura en el BoB o barrera flotante ubicada hasta julio de 2020 en el río Matías Hernández.
El reporte de Marea Verde muestra que 22.2% de lo encontrado fue botellas plásticas, 21% foam, 6-9% acrilonitrilo butadieno estireno, 6.4% textiles, entre otros desechos. El BoB evitó en poco más de un año, que 95 toneladas de basura terminaran en el océano (ver gráfico).
La barrera BoB fue removida del río Matías Hernández e instalada en el río Juan Díaz y es parte de un proyecto internacional de tres años que comprende tres componentes: la instalación de un dispositivo que recoja de manera constante y automática los desechos que bajan por el río; la investigación y generación de data relacionada con la basura y la cuenca; y el trabajo con las comunidades de la cuenca.
Las costas de las playas en varios puntos de la ciudad de Panamá se pueden observar residuos por doquier, lo principal son envases de plástico, foam, entre otros. La realidad es que en la ciudad capital, un porcentaje muy bajo de los desechos -de menos de 5%- es reciclado y con la pandemia disminuyó más, de acuerdo con estimaciones del Municipio de Panamá y la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario.

Daños a las especies
Cada uno de los desechos marinos que llegan a los océanos tienen diferentes impactos en las especies marinas.
Arturo Dominici, director de la escuela de Recursos Marinos y Ambientales de la Facultad de Ciencias de Mar de la Universidad Marítima Internacional de Panamá, explicó que una red fantasma atrapa tortugas marinas, pero el plástico se va degradando y fijando en los organismos marinos afectando su metabolismo.
Mientras, la basura impacta a los ecosistemas costeros en general y en el caso de los manglares se ubica en las zonas donde se se producen propágulos (parte de una planta capaz de originar vegetativamente otro individuo) afectando que puedan mantenerse en los sitios que son adecuados para ellos pegarse al sustrato y crecer, detalló Dominici.
Legislación sobre el plástico
El país cuenta con la Ley No. 187 de diciembre de 2020 que tiene como finalidad promover e incentivar de manera transversal el desarrollo sostenible reduciendo y reemplazando progresivamente la utilización de productos plásticos de un solo uso por alternativas de menor impacto negativo sobre el ambiente y la salud.
En ese sentido, el pasado 1 de julio, empezó a regir con los productos de un solo uso, es decir, aquellos que están hechos total o parcialmente de plástico, concebidos, diseñados o puestos en el mercado para usar una sola vez —como son los hisopos de oídos, cobertores de plástico para la ropa de lavandería, palitos plásticos para caramelos, varillas plásticas para sostener globos, entre otros— no se podrán vender.
La ley establece para julio de 2022, la prohibición del uso y la comercialización de empaques plásticos para huevos, revolvedores plásticos y platos plásticos desechables; mientras que a partir del 31 de diciembre de 2023 se eliminará el uso y comercialización de carrizos de plástico.
El Ministerio de Ambiente informó que luego de varios meses de análisis, ya está listo el borrador final de la reglamentación de la Ley No. 187 de 2020, que establece la reducción y el reemplazo progresivo de los plásticos de un solo uso en el país.
Según la entidad, estas consultas, que se anunciarán pronto, abrirán un compás para que grupos de la sociedad civil y empresas hagan sus sugerencias. Se estima que el proceso tomará unos dos meses.
Tania Arosemena, gerente de Incidencia Política de la Fundación MarViva, sostuvo que la Ley No. 187 , junto con la Ley No. 1 de enero de 2018 sobre las bolsas reutilizables son pasos importantes para generar cambios de consumo y la reducción de los plásticos de un solo solo uso, sin embargo, para su implementación se requiere de un esfuerzo en conjunto del sector público, privado y la población en general.
A juicio de Arosemena, si se continúa actuando como si los océanos fueran vertederos de desechos poco quedará de su riqueza natural, de su capacidad de oxigenarnos, alimentarnos, en mitigar el cambio climático y en proveernos de recreación.
“El futuro de los océanos puede cambiar si las acciones de remediación se apoyan en cambios hacia el cuidado y protección de nuestros océanos y sus recursos”, expresó.


