Tu no matarás, la nueva novela de la escritora española Julia Navarro, se sitúa en la España de la guerra civil y aborda el peso de las acciones y la dureza del exilio de miles de españoles que tuvieron que huir de un escenario trágico.
En entrevista con La Prensa, Navarro conversó sobre las cicatrices que dejó el conflicto civil en la sociedad española, la situación política actual con el movimiento independentista catalán de fondo y las perspectivas de futuro para el periodismo y literatura del siglo XXI.
¿Qué historia cuenta ‘Tú no matarás’?
Tú no matarás es una novela sobre el exilio, el peso de la conciencia y el exilio interior y exterior, y está situada en un momento convulso de la historia del siglo XX. Es una historia de reflexión sobre la condición humana.
No es una novela histórica. Es una novela que transcurre en esos escenarios pero no intento contar la historia sino las pequeñas historias de la gente. Yo la historia se la dejo a los historiadores, esa tarea de explicar los sucesos históricos con el rigor científico que eso requiere.
Julia Navarro
Licenciada en periodismo. Ejerció en medios de comunicación como la Cadena SER y Televisión Española. Actualmente colabora con una columna de opinión en la agencia Europa Press y es tertuliana de la Cadena COPE. Ha ganado muchos reconocimientos, como el Premio Quéleer (2004) por ‘La Hermandad de la Sábana Santa’.
¿Cómo se refleja la conciencia humana en esta novela?
El título Tu no matarás viene del pedido de un padre hacia su hijo para que no regrese al frente de batalla para que no cargue con la pesadilla de quitar la vida a otras personas. Ese padre va a ir a luchar y librará esa batalla pero no quiere que su hijo afronte una situación así.
Muchos padres sintieron esa pulsión de intentar evitar que sus hijos tuvieran que enfrentarse a algo tan tremendo como estar en el frente de batalla y disparar, quién sabe, a un familiar, ¿No? Porque una guerra civil es eso. Familias contra familias. Hermanos contra hermanos. Es algo tremendamente terrible.
¿Cómo se trata el exilio en la novela?
Muchísimos españoles tuvieron que marcharse en la Guerra Civil y fueron acogidos de forma muy generosa por América Latina. España siempre tendrá una deuda con Hispanoamérica porque realmente los españoles fueron recibidos con muchísima amabilidad, pero es una tragedia tener que dejar casa, familia y tu vida para rehacerla en otro lugar.
Eso produce un desgarro interior del que no te puedes reponer, aunque estés muy bien y seas capaz de construir una nueva vida. Nadie deja su casa con gusto.
¿Qué tan abiertas siguen las heridas de la Guerra Civil española?
Fue un suceso muy trágico. Yo creo que para un país el enfrentamiento de sus ciudadanos es una tragedia.
Evidentemente, la sociedad del siglo XXI es distinta a la de hace 80 años, pero también pienso que todos tenemos la obligación de conocer la historia y saber de dónde venimos. Porque si no sabemos dónde venimos, es imposible saber quiénes somos y dónde estamos.
Y hace poco exhumaron al dictador Franco...
No parece lógico que un dictador tenga un mausoleo público. Creo que eso era algo que había que hacer, pero no ha pasado nada. Es decir, actualmente se encuentra en un cementerio privado, donde tiene que estar.
Franco no está presente en la sociedad española por más que haya grupos extremistas tanto de derecha como de izquierda que le hagan presente, pero para la sociedad española Franco está muerto, en el pasado y no tiene nada que ver con nuestro presente. Bastantes traumas tenemos en el presente como para mirar hacia el pasado.
¿Porqué decide ser escritora?
No es una decisión que se tome de un día para el otro. No me levanté un día y dije: “Ahora quiero ser escritora”. Llevo escribiendo toda la vida y me dediqué muchos años al periodismo. Publiqué libros de ensayo, de política y ahora escribo novelas. Pero no fue dar un salto en el vacío, llevo más de 40 años escribiendo todos los días.
La literatura y el periodismo son caminos paralelos. El periodista cuenta historias reales mientras que un escritor cuenta historias fruto de la imaginación pero al final la misión es contar una historia.
El periodismo ha sido una gran pasión en la que yo di todo mi tiempo y lo mejor de mí. El trabajo de la escritura de un libro es complicado. Exige tiempo, mucho silencio y muchas horas.
¿Cuáles son los retos del periodismo del siglo XXI?
Las nuevas tecnologías están cambiando la forma de contar las cosas y tenemos que hacer un reciclaje. Aprender a contar las cosas desde otros instrumentos. Antes, era muy fácil con la radio y la televisión. La televisión hoy se ve en internet y se dan noticias a través de las redes sociales. La gente quiere saber al minuto lo que pasa y no tiene paciencia a que el periódico del día siguiente se lo cuente. Por tanto, los periódicos tienen que dedicarse más al análisis y la investigación.
No creo en el periodismo ciudadano porque no sé lo que hay detrás de ese ciudadano. Quiero, como ciudadana, que lo que sucede me lo cuenten periodistas.
¿Y los libros de papel ante el avance digital?
Nunca desparecerán. Significa que hay nuevas herramientas con las que la gente pueda leer. Hay algunos que querrán hacerlo a través de su tableta o smartphone porque así no van tan cargados. Cada uno tiene que encontrar el formato en el que quiere leer. Yo creo que hay también ciertas personas, yo incluida, que les gusta tener un libro en las manos.
¿Claves para incursionar en la escritura?
Para escribir se necesitan dos cosas: una historia que contar y saber cómo contarla. Si tú tienes una historia, pero no sabes contarla, es malo, y si sabes escribir bien pero no tienes nada para contar es igualmente malo.
¿El modelo fijado por la transición española está más vigente que nunca?
Creo que el modelo de la transición española es el de la democracia y la libertad. La vigencia de la democracia y la libertad tiene que ser eterna. La transición española fue una obra razonablemente bien hecha, se hizo con el impulso de los ciudadanos y es una de las cosas de las que los españoles nos podemos sentir orgullosos.
En este momento, hay grupos de izquierda que cuestionan cómo se hizo la transición porque ellos piensan que se tendría que haber hecho de otro modo.
Estupendo que se podría haber hecho de otra manera, pero resulta que se hizo así como lo quisieron los ciudadanos españoles en ese momento.
¿La transición dejó una deuda pendiente con la región de Cataluña?
No. No hay ninguna deuda pendiente por parte de la transición y de la democracia. Uno tiene derecho a pensar lo que quiera e intentar que sus ideas se lleven adelante pero dentro de los cauces de la democracia.
No se puede intentar violentar la legalidad para imponer por la vía de la fuerza un nuevo sistema político como lo querían hacer los condenados por el proceso independentista catalán. Eso es antidemocrático.
No se penaliza la ideología independentista en España, lo que se penalizó es el quebrantamiento de la ley y los intentos de golpear la Constitución española que han hecho un grupo de políticos independentistas.
¿Porqué surge la ultraderecha en España?
El auge de los nacionalismos extremos y los movimientos xenófobos esta aflorando en toda Europa y el mundo. No es un fenómeno español. Se ve en Alemania, en Italia, Hungría, Polonia, entre otros países.

