Historia

El Holocausto, Polonia y un juicio por difamación

El Holocausto, Polonia y un juicio por difamación
Las acusaciones por difamación alcanzan los profesores Jan Grabowski, de la Universidad de Ottawa, y Barbara Engelking, presidenta del Consejo Internacional de Auschwitz. Tomado de nczas.com

Un juicio por difamación contra dos destacados historiadores del Holocausto avivó el debate sobre la libertad de investigación científica en Polonia, país actualmente gobernado por la derecha nacionalista.

Los historiadores, acusados en un juicio cuyo desenlace está previsto el 9 de febrero, son coautores de una obra de referencia que relata numerosos casos de complicidad de polacos en el genocidio judío durante la Segunda Guerra Mundial.

El juicio se desarrolla en un clima de sospecha general, particularmente denso desde la llegada al poder de una derecha criticada por intentos de blanquear la historia del país y de desalentar las investigaciones sobre los actos reprensibles polacos durante la ocupación alemana.

Según el Centro Yad Vashem, estas acusaciones contra los profesores Barbara Engelking, presidenta del Consejo Internacional de Auschwitz, y Jan Grabowski, académico de la Universidad de Ottawa, “constituyen un ataque contra los esfuerzos por obtener una imagen completa y equilibrada de la historia del Holocausto”.

El juicio fue iniciado por la sobrina de Edward Malinowski, alcalde de la aldea de Malinowo (noreste) bajo la ocupación alemana, cuya memoria habría sido manchada por un breve pasaje en el libro Más lejos aún es noche, mencionando su implicación en una masacre de judíos.

De acuerdo con la acusación, Malinowski mostró un comportamiento opuesto al que se le atribuye.

Este es un ejemplo de la complejidad de las relaciones judeopolacas del tiempo de la guerra, cuyos protagonistas cambiaron varias veces de identidad, de lugares de estancia y de testimonios, en una época en la que se podía salvar a judíos o bien denunciarlos.

La demanda

Beneficiándose de la pericia jurídica y de la ayuda de una Liga contra la difamación –que se propone defender el “buen renombre de Polonia”–, y del apoyo de los medios de comunicación conservadores, Filomena Leszczynska, de unos 80 años de edad, acusa a los investigadores de “negligencias” y de “errores de metodología”, que los llevó a ofender la memoria de su tío y sus propios bienes personales.

Según Maciej Swirski, presidente de la Liga, este tipo de comportamiento ofende los bienes personales “de todo polaco”.

“La investigación científica debe llevarse a cabo con probidad”, dijo Swirski al ser entrevistado por la agencia noticiosa AFP.

La sobrina del antiguo alcalde del pueblo de Malinowo exige a los investigadores 100 mil zlotys (unos 26 mil 400 dólares) en concepto de daños y perjuicios, y disculpas en los periódicos nacionales.

En 2018, la mayoría conservadora aprobó una ley que prevé penas de tres años de prisión para aquellos que atribuyan “la responsabilidad o la corresponsabilidad de la nación o del Estado polaco por los crímenes cometidos por el Tercer Reich alemán” pero, debido a las protestas internacionales, Varsovia retiró su parte penal.

Un año más tarde, la justicia polaca archivó su investigación sobre una posible ofensa a la nación imputada al historiador estadounidense Jan Tomasz Gross, que acusó a los polacos de haber “matado a más judíos que alemanes” durante la Segunda Guerra Mundial.

Seis millones de polacos, entre ellos tres millones de judíos, murieron entre 1939 y 1945 bajo la ocupación alemana.

La actitud de los polacos frente a los judíos distaba mucho de ser homogénea, en un país donde ofrecerles un simple vaso de agua era punible con la pena de muerte.

Si, por un lado, los historiadores han descrito numerosos casos de indiferencia, a veces hasta de crueldad hacia los judíos, Polonia cuenta también con el mayor número de “Justos entre las Naciones” de todos los países, es decir, más de 7 mil personas honradas por Yad Vashem por haber salvado a judíos durante la guerra.

Alemania juzgaría a exsecretaria de campo

La fiscalía alemana anunció el pasado viernes la inculpación de una exsecretaria de un campo de concentración nazi por complicidad en el asesinato de más de 10 mil personas, el primer caso contra una mujer en los últimos años.

La exsecretaria del comandante del campo de Stutthof , Polonia, está acusada de haber ayudado a sus responsables “en el asesinato sistemático de prisioneros judíos, partidarios polacos y prisioneros de guerra rusos” entre junio de 1943 y abril de 1945, dijo la fiscalía de Itzehoe.

A la mujer, que era menor de edad en el momento de los hechos, se la acusa así de “cómplice de asesinato en más de 10 mil casos”, así como de complicidad en intentos de asesinato, agregó el ministerio público en un comunicado.

De continuar adelante el proceso, un tribunal de menores juzgaría a la mujer, cuya edad rondaría los 90 años y cuya identidad no se desveló. Pero la justicia debe decidir primero si puede rendir cuentas ante un tribunal.

En 2019, la cadena regional NDR aseguró que 29 procesos por crímenes nazis estaban en curso en Alemania, entre ellos el de una mujer de 94 años, Irmgard F., una exsecretaria de un comandante de campo que actualmente vive en una residencia de ancianos al norte de Hamburgo.

Alemania juzgó y condenó en los últimos años a varios antiguos miembros de las SS, así como a varios guardianes de campos como cómplices de asesinatos, mostrando una creciente severidad de su sistema judicial.

En julio de 2020, el tribunal de Hamburgo condenó a dos años de prisión con suspensión de pena a Bruno Dey, de 93 años, por complicidad como guardia de campo de concentración en miles de asesinatos en Stutthof, cerca de la actual ciudad polaca de Gdansk.

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