Demografía desigual. El país más rico per cápita de Latinoamérica y campeón de inequidad mundial. Ser humano se rebela contra esa secular tragedia, acumulativa, y crea IPER, el maestro en casa.
Fundado por el Padre Guardia, puede inspirar al Meduca cómo educar hoy en terreno tan minado como el nuestro. La brecha digital es abismal entre quienes acceden a internet con suficiente data y banda ancha (que la hay flacuchenta), y quienes se iluminan con guaricha virtual y tarjeta prepago.
IPER está cumpliendo 20 años y existe por voluntad férrea, donantes y voluntarios. Y ha creado un sistema que ha graduado más de 2 mil compatriotas de áreas rurales.
Abuelo coclesano de 82 años celebra con bisnieto su graduación. Abuela darienita busca, en la sala, con diploma en mano, al funcionario donde era aseadora y que la había desaconsejado, por sexagenaria, ingresar a la escuela.
Padre Guardia me relató que estaba ofendido porque el Meduca no lo autorizaba –después accedió- para emitir diplomas de educación básica general (EBG).
En esta pandemia, IPER puede validar a Meduca para que use con eficiencia la radio para educar. Que le tributen, de paso, un homenaje nacional a esa gran iniciativa.
La radio debe ser un jugador vital en esta encrucijada. En las viviendas de casi medio millón de estudiantes –incluso universitarios- no hay señal robusta de internet y se depende de la tarjeta prepago. Sobran dispositivos celulares, no obstante: 6 millones, con una población de 4 millones 200 mil habitantes. Cada uno cuenta con su oveja móvil, pero solo el 17% posee señal de contrato (consuma ahora y pague después, pospago).
IPER sabe: no necesita encadenarse para emitir clases, puede ser por emisora regional o de alcance nacional. Se trata de anticiparle en qué frecuencia y horario se transmitirá la clase. ¿A quién le toca examinar y decidir sobre el montón de frecuencias radiofónicas acumuladas, en desuso y que no emiten ni pío? ¿Y la Internet para todos, estatal? Pasa de largo por las casas: la señal solo se detiene en parques, escuelas y plazas, donde las personas no pueden ni deben acercarse hoy, ni me pregunten hasta cuándo. ¿No puede el Gobierno tratar con las empresas operadoras para que redirijan la señal hacia las casas, donde están los jóvenes, o ampliar los contratos con el Estado?
Usted es alumnable, se matricula y hasta debajo de un árbol recibirá su libro guía, con un calendario de cuándo serán las transmisiones radiofónicas (incluso de madrugada), no en cadena, para afianzar en lo escrito.
Deberá encontrarse con un tutor voluntario -al menos una vez por quincena- para establecer el avance del aprendizaje y fijar la fecha del examen trimestral. Si es en Darién, se le aparecerá, en panga, una monja o una enfermera que le explicará sobre Matemática, Español, Geografía, Educación Cívica, lo básico, que la Magdalena no está para tafetanes.
No tiene que andar propagando en qué grado está. Si alguien le pregunta, que hay gente vidajena, acá y en Mongolia, respóndale: -Estoy en Tuira, Chucunaque, Tabasará, Chagres, Toabré, Rìo Indio, lenguaje cifrado del mundo IPER para identificar el grado que se cursa.
Es bueno el culantro y sin él el sancocho es de espanto.
Bachilleres egresados en Comercio con énfasis en PYMES, de su agroempresa, en Capira, lo comercializan a grandes procesadoras.
El autor es docente, periodista y filólogo