Fue uno de los paseos predilectos de los turistas en Estambul: ir en barco a una de las Islas Príncipe y luego dar una vuelta en un carruaje tirado por caballos a través de bosques y casas donde vivieron escritores.
Pero sus días parecen contados después de que las autoridades de Estambul anunciara la suspensión de los carruajes durante tres meses, debido a una epidemia que sacó a la luz el alarmante estado de salud de los caballos.
Un comité parlamentario informó en octubre de que casi 400 animales mueren en las islas cada año. Los activistas estiman que son el doble.
Es por enfermedad, desnutrición y las heridas provocadas por las condiciones de vida desastrosas, aseguran estos grupos.
Los caballos “no son más que objetos”, denuncia Elif Erturk, a la cabeza de la campaña “Paren los carruajes, los caballos se mueren”. “Hay caballos heridos por exceso de trabajo y malos tratos. Se mueren porque nadie se ocupa de ellos”, afirma.
Finalmente la oficina del gobernador de Estambul anunció una prohibición temporal de los carruajes tirados por caballos, acompañada de una orden de destrucción de establos ilegales.
