Exclusivo
crónica

Mariano Rivera, el ‘piel–roja’ y el serpentinero

En el mes de la patria, Mariano Rivera recibió la Orden Belisario Porras. En julio fue homenajeado en Estados Unidos.

Mariano Rivera, el ‘piel–roja’ y el serpentinero
La foto publicada enla ‘La Prensa’ del 22 de julio de 2019. Alexander Arosemena

Alexander Arosemena caminaba esa mañana sobre la Transístmica con el mismo apuro que se vive en un hospital. Su cabello lacio, medio gris y algo largo, se movía en el aire hasta asemejarlo a un indio piel–roja.

“¿Lo llevo?”, le pregunté desde la ventanilla de mi carro. “No, gracias, voy retrasado a tomar unas fotografías, y caminando me rinde más”, dijo el fotógrafo, que se despidió arqueando las cejas y que se fue por la acera hasta perderse en segundos.

El fotógrafo de La Prensa se subió con igual determinación al avión de última hora que lo llevó a Albany, Estados Unidos, para retratar a Mariano Rivera el domingo de su entrada al Salón de la Fama del béisbol de Cooperstown. Es un pueblito ubicado a unas cuatro horas en carro desde Nueva York. Arosemena llegó el sábado, durmió en el hotel y temprano al otro día se fue en una van junto con otros reporteros al lugar de la ceremonia de homenaje al serpentinero panameño y otros colegas.

“En el camino solo se veían bosques, nada de edificios ni tiendas. Una que otra casita de madera, arbustos”, recuerda el reportero gráfico, no sin antes revelar que esos paisajes bucólicos en nada impedían la excitación de ver a Rivera “coronado en el olimpo del deporte nacional de Estados Unidos”.

Mariano Rivera, el ‘piel–roja’ y el serpentinero
Un ‘selfi’ de Arosemena el día de la ceremonia. Alexander Arosemena

El olimpo

La ceremonia, como se vio en televisión en Panamá y en todo Estados Unidos, transcurrió al aire libre “en un potrero” de “muchas hectáreas”, próximo a Cooperstown, y se inició pasado el mediodía. En las postrimerías de la espera, el fotógrafo, que no consiguió un cupo en el área asignada a los periodistas a unos metros de la tarima, se conformó con un puesto desde donde Mariano se veía como un gnomo cuando lo cierto es que ronda el metro con 90 de estatura.

“Esa es una fiesta familiar. Va gente de todo el país: desde Seattle o Miami”, como si fuera una asamblea religiosa de varias naciones. En esa hermandad de la pelota caliente, el silencio se combina con la alegría de los abuelos que les enseñan a sus nietos a batear la bola. Huele a bloqueador solar y la gente come hot–dog con coca–cola y bebe agua. Todo transcurre en orden marcial. “Allá los policías nada de decir ‘papa, dale por acá’, sino que le indican a uno muy cordialmente: ‘Lo guía el tiquete”.

La ceremonia tardó unos minutos en iniciarse. Amigos e invitados de honor de Rivera atrajeron la atención de los medios. Ubicado en la zona VIP, el presidente de la República de Panamá, Laurentino Cortizo, debió contestar preguntas. Roberto Durán saludaba con la mano en alto a las cámaras. Una voz sobria sonaba en los parlantes y le pedía al público tomar asiento. El retardo no fue mucho, más bien nada.

Al contrario de los policías, los asistentes sí eran muy firmes ante el mínimo atisbo de desorden. “A veces me puse de pie para lograr un mejor ángulo, y alguien siempre decía: Ey, ey, sit–down”. La temperatura bordeó los 40 grados, aunque según Arosemena, la brisa hacía llevadero el calor: “Casi no sudé la camisa”.

En ese entorno de ritual, de miles de peregrinos atentos a los discursos de los inducidos al Salón de la Fama, llegó el turno del cerrador. Mariano Rivera es allá un “dios” cuya voz no difiere en nada de la del “man nacido en Puerto Caimito” y que Arosemena había retratado dos semanas antes en su casa de La Chorrera para una entrevista con el periodista Rafael Calvo.

“Rivera no es como Shakira, y ojo que no soy su fan. Cuando la fotografié en un concierto, me hipnotizó. Así me sucedió con una ballena en el archipiélago de Las Perlas. Saltó el cetáceo, quise captarlo con mi cámara”, pero no encontraba el obturador. En cambio Rivera transmite “una tranquilidad que inspira respeto”.

Pasaron las 5 de la tarde y el sol seguía ahí, en la nuca. “De pronto una nube te daba un fresco”. El panameño dijo primero su discurso en inglés, y prosiguió en español, “en español panameño”, dice el fotógrafo piel–roja con voz trémula. “Agarró la bandera de Panamá y con eso me parece que le contestó a tantos que siempre lo criticaron por no representar a nuestro país”.

Al concluir la ceremonia desapareció el público en cuestión de minutos. Varias personas se trasladaron al Salón de la Fama, colmado de suéteres del panameño. Otras se quedaron. “Cuando se fue la policía, Mariano se quedó ahí con nosotros. La seguridad bajó la guardia, pude acercarme y así salió la foto del día siguiente”.

Arosemena tomó mil fotos y envió 165 a La Prensa, por e–mail. Su trabajo de esa jornada se sintetiza en 30 gigabytes. “Ni siquiera pude ir a Nueva York”. El avión de regreso salió el lunes; atrás “se veía la línea de los rascacielos”. En la portada de La Prensa de ese día salió la imagen de un panameño que es como una catedral, pero del béisbol: Mariano Rivera.


Última Hora

  • 15:38 Terremotos sacuden Filipinas y Japón, mientras Nicaragua también es estremecido por un sismo de 5,1 Leer más
  • 14:26 La espectacular imagen captada por un telescopio que muestra 60 millones de estrellas a la vez en la Vía Láctea Leer más
  • 14:15 Panamá y la migración de tránsito: entre política, geografía y cambio regional Leer más
  • 14:00 Coach en IA alerta sobre estafas con voces clonadas y videos falsos Leer más
  • 13:52 El Departamento del Tesoro de Estados Unidos levanta algunas de las sanciones a Venezuela para que enfrente la tragedia Leer más
  • 12:48 Canal de Panamá: El día que arrancó la era neopanamax Leer más
  • 12:19 Tuneladora Panamá está a solo 500 metros de completar la excavación del túnel de la Línea 3 Leer más
  • 11:57 Temperaturas sofocantes en el interior del país, fuerte oleaje en el Caribe y lluvias, se esperan este fin de semana Leer más
  • 10:45 Una docena de empresas muestra interés en nueva cárcel en Las Garzas  Leer más
  • 05:34 ‘Mi corazón me dice que está vivo’: la esperanza de una joven que aguarda el rescate de su hermano bajo los escombros de un edificio en Caracas Leer más