El reloj ni siquiera marcaba las 6:00 p.m. del pasado jueves y ya el tercer piso de la Biblioteca Nacional se llenaba de fanáticos de Harry Potter, la famosa saga creada por la escritora J.K. Rowling.
La Orden del Phénix, en conjunto con la Embajada Británica y la Fundación Lumos creada por Rowling, llevaron a cabo la segunda edición de un evento que congregó a cientos de discípulos de la Escuela de Hechicería de Hogwarts.
Lectura de cuentos, venta de mercancías y una recolecta para las actividades de la oenegé Lumos, que busca eliminar los orfelinatos infantiles del mundo, fueron algunas de las actividades que se desarrollaron en una noche mágica.
El Harry Potter Book Night se celebra cada primer jueves de febrero y es un punto de encuentro de los ávidos lectores de Rowling caracterizado por un ambiente ameno, en el que se puede disfrutar de la temática mágica, así como adquirir la mercancía más reciente de la serie literaria devenida en un éxito cinematográfico.
“El orgullo de los que amamos el mundo de Harry Potter es que Panamá es el único país que realiza el Book Night en todo Centroamérica”, dijo uno de los fundadores de La Orden del Phénix, Sigfrido Beluche.
Uno de los propósitos del Book Night, según Beluche, es recordar aquella magia que se sintió cuando empezaron las aventuras de Harry Potter con la primera publicación, denominada Harry Potter y la piedra filosofal, que vio la luz en 1997.
Vidas marcadas
Carlo Motta, estudiante panameño en Londres, se considera como un fiel visitante del Harry Potter Book Night.
El primer Book Night al que asistió fue en Londres, que tenía como protagonistas a dos ilustradores de los libros de Harry Potter: Jim Kay y Chris Riddell.
Motta empezó a fascinarse con el mundo de Harry Potter desde los 10 años. Ahora, con 29 años de edad, reconoce que no le gustaba leer antes de verse envuelto en el mundo mágico de J.K. Rowling.
“Un amigo de mi mamá me regaló el primer libro en inglés y lo devoré rapidísimo. Cuando vi el póster de la primera película, no pude creer que llevaran esa historia a la pantalla grande. Curiosamente, cumplí 11 años el 11 de enero de 2001, cuando llegó la película de la piedra filosofal”, relató.
Él pertenece a la casa Slytherin, lo fue descubriendo mientras aprendió a diferenciar los estereotipos que se van desentrañando durante la trama acerca de las casas a las que cada uno pertenece en la Academia de Hogwarts.
Lia Potter, quién pertenece a la casa Gryffindor, dijo que la segunda película la hizo formar parte de la base de fans que tiene Harry Potter en el mundo. “Los libros y las películas me atrajeron, pero admito que más los libros”, agregó.
Chrissy y Chantal Rivera, propietarias de la tienda online de cultura popular Junk Shop, revelan que la mercancía que les gusta vender es Harry Potter. Dos de los artículos más vendidos son las varitas y los llaveros.
“Es lindo que, como hermanas, hayamos unido esta pasión que teníamos desde chicas y hagamos de ello un oficio”, señaló Chrissy.







