Un tráfico antológico, una mala noticia o un trámite retrasado pueden ser posibles detonantes para que el día se torne gris, pero al final en cada uno hay experiencias nuevas, señalan los especialistas.
Pero, ¿cómo cambiar de actitud cuando hay un mal día? Expertos ofrecen algunos consejos.
El estado emocional de las personas va a depender de cómo vean los hechos que le ocurran, dice la psicóloga Yadira Bernal.
Hay que concentrarse en cómo se puede resolver el inconveniente, y no en hacer “más ruido del que por sí ya hay”. Es decir, que dependiendo del pensamiento de cada uno, se saldrá a flote o no y se hará más pasajera la situación. “No se debe renegar frente a los problemas”, indica Bernal.
Todo girará en una reacción desde el punto de la reflexión y no desde el ángulo emocional.
En esta misma línea, agrega que es positivo el hecho de jerarquizar los problemas; o sea, buscarles una solución empezando por el inconveniente más complicado y así sucesivamente.
Por otro lado, la doctora Raquel Tejada considera que aunque sea un poco contradictorio, cuando se está frente a situaciones diarias inoportunas, que muchas veces son inevitables, “hay que relajarse”.
En este sentido, es propicio liberar sustancias como la adrenalina, la dopamina y la serotonina, las cuales mejoran la creatividad, el estado de ánimo e incluso reducen los niveles de estrés. Esto se puede lograr con una sonrisa, comenta la doctora.
Lo ideal, recalcan, es sobrellevar las situaciones con una actitud positiva.

